Encontrando el Empleo Correcto

Éste es un mundo bueno, creado por un Dios amoroso y generoso, y hay abundancia para todos —incluyendo un lugar correcto y perfecto para todos. Como creaciones de un Dios amoroso, todos tenemos igual derecho a las cosas buenas de la vida, incluyendo un trabajo que disfrutemos y provisión para todas nuestras necesidades.

Ganarse la vida —no importa cuál sea el trabajo— puede ser pesado para quienes piensan que el trabajo es sólo el medio a través del cual pueden adquirir lo que necesitan para la vida. Quienes no ven ninguna razón para dirigir su energía hacia una tarea específica, a menudo encuentran que la vida es aburrida. Pero hay quienes encuentran gozo en lo que quiera que deban hacer. Ninguna tarea es demasiado grande ni demasiado insignificante para ellos. Enfocan su trabajo con gran entusiasmo y con la anticipación de lograr algo que vale la pena.

Cada persona viene al mundo con el potencial para llevar una vida exitosa y próspera, y con los talentos y habilidades para hacer posible una vida productiva. Si vamos a desarrollar plenamente nuestro potencial, necesitamos utilizar nuestros talentos y habilidades. La historia bíblica referente al hombre que dio algunos talentos a sus tres sirvientes demuestra esta idea. El sirviente quien guardó su talento —lo escondió— no ganó nada y perdió el talento original, porque le fue quitado. Sin embargo, los dos sirvientes quienes utilizaron sus talentos disfrutaron del beneficio del aumento que produjo su utilización.

Al observar la ley de la vida, damos algo por lo que recibimos. Cuando nos entregamos a nuestro trabajo, somos bendecidos y enriquecidos inmensurablemente.
Cuando necesites empleo, ora por sabiduría para encontrar el empleo en el cual puedas dar de ti mismo de manera constructiva. Si estás empleado pero deseas hacer un cambio, ora por guía para el trabajo que te pondrá a prueba y te satisfará. El reto puede ser tu ímpetu para esforzarte un poco más y con ese esfuerzo satisfacer tu necesidad de ser creativo y productivo.

La oración abre el camino para que encuentres el empleo correcto y te revela cómo puedes utilizar tus talentos y habilidades. La oración aumenta tu deseo de cumplir con los requerimientos de tu trabajo y te da la fe para saber que la compensación plena será tuya.

Contribuir con el mundo proporciona gran gozo y satisfacción. Las personas quienes da de sí mismos y tratan siempre de hacer lo mejor que pueden no necesitan preocuparse acerca de la compensación. El dar pone en movimiento la ley de la compensación y nada puede evitar que esta ley complete su ciclo.

Al orar por el lugar correcto de empleo para ti o para otra persona, piensa en la ley de Dios del dar. Recuerda la promesa: “Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lc. 6:38).