Encontrando el amor verdadero

Encontrando el amor verdadero
por Justin Epstein

Una encuesta realizada por “The New York Times” informó que el 61 por ciento de las personas que fueron encuestadas piensan que “se ha vuelto más difícil encontrar el amor verdadero en la sociedad”. Mas las palabras “amor verdadero” no fueron definidas por los encuestadores, ni tampoco por las personas encuestadas. Sin lugar a dudas, los encuestados interpretaron dichas palabras distintamente.

Sin embargo, estoy de acuerdo con el 61 por ciento: El amor verdadero no puede encontrarse en la sociedad … ni en ningún otro lugar —ha de encontrarse primero en el Espíritu interno. Me tomó tiempo aprender esta verdad.

Mi primera relación amorosa terminó mal. A los seis años yo tenía la esperanza de recibir uno de esos besos largos en el campamento al cual asistía; mas el beso apresurado que recibí me dejó decepcionado. Mi primera novia, también en dicho campamento, estuvo conmigo sólo cuatro días.

Aunque me gustaban las chicas, yo era muy tímido. Seguí el consejo de mi padrastro Henry: “Ya tendrás tiempo de sobra para las chicas más adelante. Concéntrate en tus
estudios y en los deportes”. No fue hasta que estuve en mi último año de secundaria que conocí a Cindy. Ella me invitó a la danza “Sadie Hawking” y yo la invité al baile de mi clase.

Nos veíamos casi todos los días y, a pesar de que nos queríamos, discutíamos mucho. A menudo la seguía para averiguar qué fue lo que dije o dejé de decir que provocó su
disgusto. Pronto me sentí atrapado, y mentalmente criticaba mucho a Cindy. Mi personalidad cambió. Empecé a ser cínico y retraído.

Queriendo recuperar el amor y la felicidad, empecé a buscar el significado de la vida. Durante los siguientes veinticinco años aprendí que el verdadero amor sólo se puede encontrar en Dios, quien es Amor.

Dios es amor. En Génesis, se nos dice: “En el principio Dios”, lo que significa que la esencia y el fundamento de todo —incluyéndote a ti y a mí— es Amor. Por lo tanto,
en la Verdad el AMOR vive en ti y COMO TÚ. Cuando buscamos amor en los lugares equivocados, frustramos el proceso del amor que sólo se puede encontrarse en el interior. Ningún amor externo puede tomar el lugar del amor de Dios siempre presente en nuestro interior.

En vez de tratar de encontrar el amor en la sociedad, podemos optar por ser Amor y expresarlo. En la quietud de nuestro propio ser, permitimos que nuestro corazón se convierta en un cáliz vacío para ser llenado de Amor.

El amor de Dios es ilimitado, inagotable y siempre disponible. Cuando permanecemos en el amor, ya no buscamos el “amor verdadero” fuera de nosotros. Al permanecer en el amor a Dios y expresarlo en nuestra vida, nos convertimos en imanes vivientes que atraen relaciones de amor. Las siguiente afirmación me ha ayudado a recordar esto:

Soy un centro radiante del amor de Dios, poderoso para atraer el bien hacia mí y para irradiar el bien hacia otros.

Podemos afirmar estas palabras en voz alta para centrar nuestra mente. Luego, podemos decirlas en voz más baja para que penetren nuestro subconsciente. Al abrir nuestros corazones a la Fuente infinita de amor en nosotros, permitimos que este amor fluya a todo y a todos a nuestro alrededor. Somos como imanes poderosos que atraen amor y armonía a nuestras vidas.

En lugar de tratar de encontrar el “amor verdadero” en la sociedad, nos convertimos en una sociedad afable centrada en el amor de Dios. Reconocemos que podemos morar por siempre en este Amor Verdadero.

Justin Epstein es el ministro encargado de Unity Center of New York City y el autor de SUPER YOU: 7 Steps to Profound Peace & Personal Power, que será publicado en marzo del 2013. Puedes bajar el primer capítulo (en inglés) gratuitamente en superyoubook.com.