Empezando de Nuevo—Parte 2

por Richard y Mary-Alice Jafolla

Tomado de La Búsqueda

Todos somos capaces de hacer cambios positivos en nuestras vidas. Todos podemos mirar más allá de nuestros "monstruos" favoritos y decidir explorar más del bien que Dios tiene para nosotros. Pero no importa por cuanta transformación física o emocional pasemos, no importa lo significativo que sea nuestro cambio, a menos que lleve a un renacimiento espiritual, no será un cambio duradero. A menos que lleve a una conciencia de quién y qué somos realmente, es sólo otro callejón sin salida.

El renacimiento espiritual puede tomar toda una vida para su desarrollo, o puede suceder en nuestras vidas en una fracción de segundo. Ocurre cuando comprendemos que somos más que carne y hueso. Somos más que nuestros grados o títulos académicos: somos más que nuestras posesiones; somos más que nuestras relaciones. El nuevo nacimiento del que habló Jesús tiene lugar en el alma. Con él llega el conocimiento de que "Yo y el Padre uno somos", que somos parte de la gran Fuerza Creadora que nos hizo y que impulsa este universo.

DIOS RENUEVA Y MEJORA
El renacimiento fundamental es un despertar espiritual, y ese renacimiento siempre conduce a una vida mejor. La que precedió a ese despertar no es importante. La Verdad no se compromete con lo que ha sido. Piensa en la evolución de la civilización. Si no hubiéramos podido crear de nuevo y renacer, todavía viviríamos en cuevas. Estuviéramos sujetos al pasado, repitiendo nuestros pensamientos y acciones en un interminable vaivén. Lo que puede ser no está atado a lo que es o a lo que fue, y ¡ese tiene que ser el concepto más liberador que toda persona pueda imaginar!

La verdadera naturaleza de Dios renueva y mejora. ¡Su deseo para ti es absolutamente bueno! Leerás mucho sobre esto en La Búsqueda porque es la verdad más fundamental. La voluntad de Dios no es condicional: es absoluta. No la ganas por lo que haces o por el modo en que actúas. Ella no depende de tus experiencias del pasado o presente. El bien de Dios existe ahora y está accesible ahora, está siempre accesible en tu "ahora", aun cuando nunca haya sido parte de tu pasado.

El principio del bien de Dios para ti no está limitado por tu experiencia de enfermedad, carencia, relaciones insatisfactorias o cualquier condición negativa que hayas tenido en el pasado. El principio del bien de Dios esta disponible en cada "nuevo nacimiento" en la conciencia.

"CONFLUENCIA DE POSIBILIDADES"
Nuestra amiga no sabía esto cuando creyó que no podía regresar a la escuela. Ella no sabía que, exactamente donde estaba, todas las cosas eran posibles. No solo existían los hechos de su vida: mujer, cuarenta y cuatro años de edad, madre, graduada de la escuela hacia unas décadas, y así sucesivamente, sino que concurrentemente existía una abundancia de otras posibilidades. Ella se encontraba ante una "Confluencia de  posibilidades" —la confluencia de donde estaba y donde podría estar, y es en la Confluencia de Posibilidades que siempre encontramos el bien de Dios.

Todos vivimos en una Confluencia de Posibilidades. Cada momento presente es otra confluencia, la oportunidad de tomar otra decisión. En cada instante en el presente, decidimos lo que queremos en la vida. A

menudo creemos que la decisión más fácil es no decidir —sólo continuar en la misma dirección. Mas la vida nos enseña repetidamente que ¡ninguna decisión es en sí una decisión! Tal vez te sientas como nuestra amiga se sintió: eres demasiado viejo o demasiado joven o demasiado enfermo o demasiado pobre, nadie te ama o cualquier otra condición con la que te identifiques en el momento. Pero la verdad es que eres capaz de expresar y tener mayor bien porque eres parte de la Energía Creadora de este universo, el cual es todo bueno.

EMPEZANDO A CAMBIAR
¿Dónde comienza el cambio? Ante todo empieza con el conocimiento de que eres una persona útil, que no estas separado de Dios, que eres parte de Dios y no estás aparte de El.

En segundo lugar, tomas la decisión de desear sentirte unido a Dios. Esta no es una decisión que tomas solamente una vez y luego queda para la eternidad. Ella es una decisión que debes volver a tomar en cada confluencia del "entonces" y del "ahora", en cada momento de tu vida.

Puede que haya días en el futuro cuando te sientas desanimado—cuando sientas que pudiste haber actuado de mejor modo. Exactamente cuando los asuntos parecen ir viento en popa, algo sucede que te deja sumamente atónito. O los planes que parecían tan positivos y prometedores en enero se malogran en abril.

Esas son precisamente las ocasiones cuando debes recordar que puedes comenzar de nuevo. No es el fin. Te es permitido un sinnúmero de veces encontrar el sendero perdido y continuar otra vez. Una pizarra puede ser borrada incontables veces. Siempre puedes empezar de nuevo en una pizarra limpia. El héroe o la heroína hacen muchos comienzos en el viaje antes de alcanzar el premio.

Si puedes decir ahora que deseas conocer a Dios más y quieres que Dios esté más activo en tu vida, entonces has tomado una decisión importante. Te dispones a aceptar mayor bien, y eso es todo lo necesario para empezar otra vez ... y otra vez ... y otra vez.