El universo y tú

por Eric Butterworth

 

Toda la teoría del universo está dirigida inequívocamente a un individuo en particular —a ti. Walt Whitman dijo que el universo sólo cobra significado cuando te ayuda a definirte, y tu vida sólo cobra significado cuando es parte integral del universo.

Lo importante es que el universo existe como una extensión tuya, así como todo tu cuerpo existe como una extensión de tu dedo meñique. Cuando mueves el meñique, todo tu cuerpo está involucrado, y de manera parecida, todo el universo está involucrado en lo que piensas, sientes y haces.

Si buscas en el mundo lo que el microscopio no puede abarcar y en el espacio lo que el telescopio no puede alcanzar, notarás que en todas partes existen un patrón y un plan, orden y ritmo, energía e inteligencia. Verás partículas subatómicas actuando como planetas en órbita alrededor del sol. Y en tu conciencia despertará la comprensión de que la realidad del universo no está en lo que ves, sino en lo que no puedes ver; no en los planetas ni en las partículas, sino en las fuerzas que los mantienen en sus órbitas.

Al ver el movimiento de energía en todas partes, se hace obvio que en el aire, en el agua, sobre la tierra y en ella, todo parece estar vivo y moviéndose. Mas lo importante es que estás vivo, piensas, sientes, experimentas. Todo lo que te rodea en el vasto cosmos, desde lo infinitamente grandioso hasta lo minúsculo, tiene significado porque tú tienes significado.

El universo es abundante e ilimitado en todo sentido. Si fuera limitado hace mucho tiempo que se hubiera agotado. Siempre hay suficiente de todo en abundancia. Puede que digas: “Para una persona de mi edad, estoy muy bien. Después de todo, la vida pasa factura”. ¡Nada de eso! La vida no requiere que pagues ninguna cuota. Existe vida suficiente para todas las personas todo el tiempo. Puede que digas: “Después de lo que me hizo, ¿cómo podré amarlo de nuevo?” ¿Por qué no? ¿Ha desaparecido repentinamente el amor? El amor, como la vida, no viene y va. Y no conoce la disminución. El amor es. Siempre hay suficiente amor para que sobreabunde.

El uso continuo de un principio no agota el principio. De aquí que, como expresión del Principio divino universal, nunca podrás agotar el potencial de vida, sabiduría, amor o sustancia. Entonces, ¿por qué ir por la vida sintiéndote empobrecido en un universo tan opulento? La vida no es algo para soportar. Es algo para ser vivido abundantemente. Cada persona debe ser ilimitada, viviendo en un cielo de logros. Sin embargo, muchas personas viven con temor a la guerra, a la pobreza y a la enfermedad, y aquello que temen les sucede.

Uno de los problemas de nuestro tiempo es que al vivir y movernos en grandes muchedumbres tendemos a despersonalizarnos. Perdemos la perspectiva de nosotros mismos y de nuestra relación unos con otros y con la vida y el universo. Tendemos a vivir en la circunferencia de nuestro ser y a volvernos totalmente inclinados hacia lo externo. Las condiciones felices crean nuestra felicidad, y las condiciones no armoniosas nuestra confusión y conflictos internos. Perdemos de vista el hecho de que somos seres únicos como parte integral del universo.

Necesitamos estar quietos y escuchar, y permitir que Dios entone Su cántico por medio de nosotros. Mira más allá del don nadie solitario en la multitud, como quizás te has visto, y mira el concepto mayor en el que todo el universo tiene significado por ti. Permite que estas palabras te indiquen cómo abrir totalmente el paso al fluir en ti: No importa lo poco importante que me parezca lo que hago, no podría ser hecho tal como lo hago yo. Soy importante, porque soy la melodía de vida de Dios que canta en el infinito. La música de las esferas no estaría completa sin mi voz. Dios me necesita, no como yo pienso que debería ser, y que no siento que soy totalmente, sino como soy realmente.

Escucha el silbo apacible y delicado que te dice: “Eres un individuo único y maravilloso. Eres importante. No eres solamente una estadística, sino una parte vital del universo. Eres la obra viviente de Dios. Dios tiene algo maravilloso que decir sólo por medio de ti. El cosmos nunca podrá estar totalmente completo sin ti”: Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies… (Salmo 8:6).