El trabajo y el síndrome del éxito: Parte I

Eric Butterworth

Cuando Jesús dijo: "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Juan 8:32), implicó que la aceptación de creencias erróneas es la causa de nuestra esclavitud en la vida. El filósofo griego, Zenón, dice: "La parte más importante del aprendizaje es desaprender nuestros errores". En el estudio de la economía espiritual, nada es más básico o abunda más en creencias equivocadas que nuestras actitudes hacia el trabajo. ¿Por qué trabajas? Puedes sonreírte ante esta pregunta, porque parece perfectamente obvio que todo el mundo trabaja para ganarse la vida. Sin embargo, si ésta es la única razón que puedes dar, entonces ella es uno de los errores que necesitas desaprender, una actitud que bien puede frustrar el fluir creativo en ti. ¿Qué obtienes de tu trabajo? Si respondes en términos de cifras de salario, beneficios suplementarios y corporativos, entonces te están pagando un sueldo insuficiente. No es que tu jefe te compense inadecuadamente. Esto es otra cosa.

A lo que nos referimos es que por la evidencia de tu estrechez de visión, te engañas a ti mismo. Tu prosperidad siempre será un reflejo de tu conciencia, el grado al cual tus pensamientos están centrados en el fluir divino. Pasas la mayor parte de tu vida ocupado en alguna clase de empleo remunerativo; por tanto, si tus actitudes sobre el trabajo en general y tu empleo en particular no son correctas, luego en realidad trabajas en contra de ti mismo. Puedes tratar diligentemente de demostrar prosperidad, pero a menos que desaprendas tus pensamientos erróneos sobre el trabajo, nunca estarás en armonía con el fluir creativo del Universo.

El educador alemán, Friedrich Fróbel, nos dio un sentido alentador y positivo del proceso cósmico activo en el individuo. Qué bueno sería si su ideal sobre el trabajo
pudiera ser enfatizado en el sistema educativo de hoy día: "La engañosa idea de que la gente se afana y trabaja meramente por preservar su cuerpo y obtener para sí alimentos, casas y ropa, es degradante, y no debe ser alentada. El verdadero origen de la actividad y creatividad del hombre se encuentra en su creciente impulso de expresar en lo externo el elemento divino y espiritual en su interior".

Lo antedicho es un discernimiento formidable. ¿Qué ocurriría si nuestra juventud pudiera ir al trabajo de sus vidas condicionada por esta conciencia? El trabajo es un proceso dador, y todo trabajador debe considerarlo así. Jesús dijo: "No sepa tu (mano) izquierda lo que hace tu derecha... " (Mateo 6:3). En otras palabras, no caigas en el error de igualar lo que ganas con el trabajo que haces. Cuán fácil y, sin embargo, cuán erróneo es dejarnos influir por el síndrome de "un día más, un dólar más". Deja que tu trabajo, no importa lo que envuelva, sea el resultado del fluir creativo, y participas en él por el puro gozo de realizar tu naturaleza divina. Prosperarás, y debes hacerlo, pero no será porque has "hecho dinero" en tu empleo. El trabajo en el empleo es el medio por el cual levantas la conciencia de dar, que en cambio ocasiona un resultado, o un fluir que recibes. Es una distinción sutil, mas importante en extremo. Si la mano izquierda (recibir tu sueldo) sabe lo que la mano derecha hace (el trabajo de tu empleo), luego no das verdaderamente, sólo intercambias. Esto es "vender tu alma por un plato de lentejas". Todos los elementos necesarios para que se
cumpla la ley de prosperidad faltan para ti.

Un distinguido profesor de la Universidad de Harvard una vez dijo: "La universidad me paga por hacer lo que con gusto haría por nada, si pudiera darme ese lujo". La
mayor parte de las personas se reirían de su ingenuidad. Sin embargo, lo que él quiere decir es que su trabajo no es sólo un lugar donde se gana la vida aburridamente, sino un lugar que le brinda la oportunidad de crecer gozosamente. En otras palabras, él mira su trabajo como profesor en términos del privilegio que le ofrece de crecer
como persona. Y el crecimiento es lo importante en la vida ... no solamente los cheques de pago y beneficios suplementarios, sino el crecimiento. Es probablemente cierto que el mejor modo de ganarse la vida es "hecho" por aquellos trabajadores cuya motivación principal es darse por completo al trabajo de sus vidas.

Es triste, pero cierto que el profesor es poco común, porque uno de los mayores problemas en el mundo occidental hoy día es "la gran depresión de las actitudes de los
trabajadores". Ha habido una erosión constante en la ética de trabajo de otros tiempos, y esto conduce a una pérdida del sentido de trabajo que se hace en el contexto de la persona en su totalidad. Por tanto, podemos ver en todas partes grandes muchedumbres que van cada día a un trabajo que es fatigoso, un proceso de emplear el tiempo que es vacío y no tiene sentido. Se da poco fuera de lo requerido, y se recibe poco fuera del salario contratado. Pueden haber tres razones para esta depresión en
las actitudes hacia el trabajo:
1. La creciente tendencia hacia la especialización a través de la computarización y la producción automatizada, donde poca gente hace un trabajo completo del que puede sentirse satisfecha. Disminuyen rápidamente las oportunidades de trabajar en lugares donde puedes comenzar con materiales básicos y crear algo acerca del cual puedes decir con satisfacción: "¡Mira lo que hice!"
2. Los valores cambiantes de la sociedad donde el "buen empleo" ha venido a querer decir un alto salario. Esto hace que las personas cambien continuamente de empleo para tener un empleo que pague más dinero. A menudo las personas dejan empleos que a ellas les gustan por obtener un empleo que paga más, pero que realmente no les gusta.
3. La cultura materialista y loca por artefactos que considera como necesidades las cosas más y más caras, que requiere más y más dinero y un empleo para ganarlo. Esto ha llevado al trabajador a tener dos o más empleos a la vez en los que trabaja a todas horas para tratar de mantenerse al día con el nivel de vida.

Tener un empleo que nada tiene que ver con la persona íntegra y total es un proceso doloroso en el cual se participa "con el sudor de la frente". Existe la tendencia de soportar nuestro trabajo casi como si fuera una cadena perpetua de la cual podemos jubilarnos finalmente, como tiempo libre, por buena conducta. En verdad, esta confusión en las actitudes sobre el trabajo ocasiona toda clase de colapsos: colapso de empleo, en las finanzas y aun físicos.

La gente que trabaja en la oficina de personal a menudo se refiere a los individuos que solicitan empleos como si ellos entraran en el "mercado laboral", es decir, como si ellos se vendieran y vendieran sus servicios a cambio de los medios para existir. y algunas personas tal vez describan un empleo que han tomado sólo para manejárselas: "Me da para vivir". En esta conciencia, eso realmente no es vivir. Sería más acertado caracterizarlo como una existencia monótona y gris. Y en el proceso de ese tipo de existencia, esas personas no solamente tienen sentimientos sutiles de frustración y resentimiento, sino que cortan el fluir creativo tan eficazmente como si se pusieran una goma elástica alrededor de un dedo. Sencillamente no hay manera en que la gente pueda cambiar su vida de la indigencia a la afluencia, hasta cambiar algunos de sus subyacentes pensamientos y sentimientos sobre el trabajo.

Un triste espectáculo que se ve con demasiada frecuencia es cuando los empleados se las arreglan para obtener un cheque de pago por el cual han hecho lo menos que pueden. Ellos crean toda clase de frustraciones ocultas por las cuales tendrán que pagar su precio, porque hay una ley espiritual envuelta. Ellos tal vez crean que se saldrán con la suya al ser descuidados en su trabajo, al trampear en sus hojas de horas trabajadas y al llamar para decir que están enfermos para tener un día libre y puede que se salgan con la suya, mas nunca pueden salir de su nivel de conciencia que les motiva a hacer tales cosas. Al fin y al cabo, tendrán que "sufrir las consecuencias", porque la ley espiritual es inexorable.

La vida es un proceso de crecimiento, y crecemos al dar. Por tanto, no importa la circunstancia que sea, si hacemos menos de lo mejor en cualquier trabajo que estemos
desempeñando, no importa cuál sea el reconocimiento o recompensa, vamos acumulando lo que los orientales podrían llamar "un mal karma". Quizás nos hagamos esta pregunta, ¿qué le pasa a mi vida?, ¿por qué no puedo demostrar prosperidad? La respuesta es: "¡Tu conciencia!" "Porque a cualquiera que tiene, se le dará ... pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado" (Mt. 13:12). Esta es ley fundamental. No hay manera de poder demostrar prosperidad fuera de la ley de conciencia. Tal vez protestes: "Pero, ¡yo hago todo lo que mi empleo requiere!" Sin embargo, el trabajo debe ser una experiencia de crecimiento.

Si no creces en el proceso de hacer tu trabajo, entonces algo anda mal. Kahlil Gibran lo dice claramente: "Sino puedes trabajar con amor, sino con disgusto, luego debes dejar tu empleo y ve a sentarte a las puertas del Templo y pedir limosnas a aquellos que trabajan con alegría". Una lección dura, mas un discernimiento importante en tu conciencia. Un anuncio eficaz de una de las líneas aéreas dice: "Tenemos que ganarnos nuestras alas todos los días". Sí, y tú tienes que ganarte el nivel de conciencia que te sostiene y prospera ... todos los días. Acaso digas: "He estado en este empleo por años, y conozco el trabajo tan bien que podría hacerlo con los ojos cerrados". y probablemente lo puedes hacer. Pero, ¿qué le sucede a tu persona? Debes ganarte tus alas, no por complacer a tu jefe, sino por tu bienestar espiritual.

Lo que haces en tu empleo todos los días puede que no afecte tu salario, pero afecta vitalmente el enfoque de tu conciencia que regula el fluir de afluencia en tu vida. Podrías comprometerte seriamente a hacer esto. Todos los días, a medida que comienzas tu trabajo, afirma para ti: ¡Voy a ganarme mis alas hoy!

Hay la tendencia común de hacer un trabajo con mucha destreza y caer en una rutina; encasillar el empleo y limitarte. Un hombre protestaba a su jefe porque una
persona con mucho menos experiencia que él había sido ascendida. Dijo: "No comprendo. ¡Yo he tenido veinticinco años de experiencia en este empleo!" El sabio jefe respondió: "Eso no es correcto. Has tenido un año de experiencia y has tenido esa misma experiencia durante veinticinco años". El hacía su trabajo, pero no se ganaba sus alas, es decir, él no crecía. También, una corporación prospera debido a la conciencia colectiva de su personal. Olvidarnos esto cuando tratamos con horarios de trabajo, computadoras y procesos automatizados. Por tanto, si tú, corno empleado, careces de una conciencia activa, alerta, despierta, gozosa y entusiasta con la cual haces tu trabajo, de seguro que te frustras y no creces corno persona. Pero lo que no debes olvidar nunca es que no das de una manera muy especial que añade al crecimiento de la compañía. Por tanto, a la persona que tiene se le da más, aun
cuando esto signifique ascender a otro trabajador sobre ti.