El poder no condicionado

El poder no condicionado
Eric Butterworth

Existe una gran necesidad en el mundo de hoy de una religión que sea práctica y que pueda ser vivida. Necesitamos una filosofía que nos guíe a un sentido de unidad con el Infinito y con el número infinito de personalidades humanas con quienes vivimos y tratamos. Necesitamos un concepto que nos guíe a liberar nuestro potencial innato de salud de mente y cuerpo, serenidad de espíritu, vida próspera y feliz, y satisfacción creativa para ser las personas que se supone que seamos. En realidad, no necesitamos buscar más allá de las enseñanzas de Jesús, pero sí debemos ir más lejos con estas enseñanzas.

Muchas personas están atrapadas adorando a Jesús el hombre. Algunas sectas cristianas han enfatizado solamente la divinidad de Jesús, mientras que Jesús mismo enseñó la divinidad de todo ser humano. Él demostró claramente que el poder de Dios es ilimitado, y enseñó también que el ser humano está dotado con este poder por medio del cual puede hacer todas las cosas.

Jesús claramente distinguió entre el poder de Dios y el poder del ser humano: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo (Juan 5:10). El Padre, que vive en mí, él hace las obras.(Juan 14:10). Él dijo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (Mt. 28:18). Para que no pensemos que esto indica una dispensa especial del poder de Dios. Él también dijo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará… (Juan 14:12). Todo poder es dado a cada persona. Sin embargo, aunque podemos ser los canales para una gran creatividad espiritual, nunca debemos decir “Ésta es mi obra”. Existe un solo poder verdadero, y ése es Dios, quien obra en nosotros, crea por medio de nosotros y se manifiesta como nosotros.

El poder de Dios es infinitamente mayor que el instrumento por medio del cual se expresa. De sí mismo no es condicionado. El elemento de condicionamiento es nuestra fe, nuestras actitudes. Las personas de supuestas limitaciones han demostrado un poder fenomenal en momentos de crisis, haciendo cosas que parecen ser contrarias a las leyes y las limitaciones de su condición física. Las setas se dice que levantan el pavimento varias pulgadas y hay robles que han crecido a través de granito sólido. El poder inherente en toda la naturaleza no está condicionado y puede satisfacer incondicionalmente todos los requerimientos especiales del ser humano o del mundo de la naturaleza a su alrededor.

Al escuchar un logro sorprendente de alguien, a menudo decimos o pensamos: “Eso es fácil para él, es un genio; yo soy simplemente una persona ordinaria.” Ésta es la razón de nuestra llamada mediocridad. Condicionamos el poder sólo para que llene nuestra autoimagen y nuestras expectativas.

Sam Walter Foss señala esto en su poema “Confesiones de un tonto”. Él habla de un muchacho de campo quien se ha autodenominado “tonto y chapucero” y está perplejo por el hecho de que otros jóvenes, no sabiendo que ellos también son tontos, se convierten en gobernadores, generales del ejército y multimillonarios. Su razonamiento es el siguiente: ¿Dónde estaría yo si no supiera que soy un tonto: Podría estar sentado en la silla presidencial. Mientras continuemos pensando de nosotros mismos como promedio o limitados, continuaremos condicionando el poder de Dios que mora en nosotros.

Pablo nos da la clave para apropiarnos de este gran poder cuando dice que deberíamos “estar ausentes del cuerpo y presentes al Señor.” Esto quiere decir que cuando nuestras mentes moran en lo humano y en sus recursos limitados, sólo podemos hacer ciertas cosas limitadas, y pareciera como que si no tuviéramos fortaleza de reserva. Pero cuando estamos “ausentes del cuerpo”, cuando apartamos nuestra mente de los problemas y obstáculos y la enfocamos en Dios, el poder no condicionado que mora en nosotros, nada nos será imposible.

Hay una sola Presencia y un solo Poder, Dios, el bien omnipotente. Ésta es una afirmación asombrosa cuando comprendemos realmente su significado. El poder, poder de Dios, está contigo y en ti a cada momento. Cuando quiera que dirijas tus pensamientos a Dios, te conviertes en uno con el poder sin límites.