El poder de la palabra

El poder de la palabra
Rosa Johnson

Artículo de La Palabra Diaria

La sobrina (derecha) de Maya Angelou comparte
cómo ella creció con La Palabra Diaria

Cuando yo tenía catorce años estaba pasando por todos los retos típicos de los adolescentes. Entonces, mi tía, la doctora Maya Angelou, me presentó La Palabra Diaria. Ella me enseñó que a pesar de las apariencias negativas, Dios es lo único que existe. Saber esto más La Palabra Diaria me salvaron de cometer los errores que los jóvenes tienden a cometer a esa edad.

Como la hija de Bailey, el hermano de quien ella ha escrito en sus libros, yo soy su única sobrina y ella es mi única tía, y mantenemos una relación muy estrecha y amorosa. Cuando yo era niña ella infundó en mí la unidad que todos compartimos. Ella me llevó a varias iglesias en San Francisco, donde ella vivía. En varias ocasiones fuimos a la Iglesia de Ciencia Cristiana y a la Iglesia de Unity.

Yo tengo tres hijos ya grandes, y todos leen La Palabra Diaria, también lo hacen mis nietos. Actualmente, cuatro generaciones de nuestra familia leen la revista. Damos La Palabra Diaria de regalo para la Navidad y de cumpleaños. Quienes nos visitan con frecuencia encuentran que ponemos un ejemplar en sus mesas de noche. Para nosotros ha sido una herramienta de aliento y fortaleza, tanto en momentos gozosos como en aquellos momentos cuando nuestra fe parece tambalear o hemos sufrido una pérdida.

En La Palabra Diaria, se le invita al lector a escribir o llamar al ministerio de oración de Silent Unity. Hace trece años uno de mis hijos murió de VIH, una experiencia sumamente traumática para mí. Antes de que él muriera, mientras padecía de los síntomas de la enfermedad, yo le pedí muchas veces oración a Silent Unity. Siento tanta gratitud por Silent Unity y por su círculo de oración alrededor del mundo.

Yo vivo a diez minutos de mi tía Maya. Ella es de la creencia de que vivimos más años cuando una persona que nos ama vive cerca de nosotros. Cuando ella viaja, yo la llamo para leerle el mensaje de La Palabra Diaria del día y de ese modo siempre estamos unidas.

A la medida

Sin importar cuál sea el mensaje del día, éste se ajusta a algo o que me está pasando a mí o que le está pasando a un ser querido. Yo he enviado por correo electrónico o fax mensajes alrededor del mundo. También guardo los ejemplares para compartirlos luego con familiares y amigos. Pienso que este en un buen modo de mantenerme a tono con el espíritu de Dios.

A mi tía Maya le gusta archivar, planear eventos y conservar su colección de arte, la cual incluye un jardín con estatuas. Cuando ella notó que una piscina en el jardín no estaba siendo utilizada, decidió que debía ser transformada en una pista de baile. Una vez que obtuvo las licencias necesarias para el proyecto, busqué un carpintero que diseñó una pista de baile maravillosa. Un día, según el carpintero se iba (yo creo que Dios lo motivó a hacerlo), dijo: “Un momento, señora Johnson, permítame darle algo”. Él me dio una página de La Palabra Diaria. Cuando se lo conté a mi tía Maya, ella me dijo: “¡Indudablemente él es el hombre apropiado para el proyecto!”

Uno nunca sabe dónde va a encontrar La Palabra Diaria, y doy gracias por pertenecer a la familia de Unity. Su revista me brinda esperanza. Como ser humano, estoy expuesta a los altibajos de la vida. Mas, cuando comienzo mi día con La Palabra Diaria, determino el curso de mi día, elevo el curso de mi día.

El poder de las palabras no puede ser minimizado. Las palabras pueden ser instrumentos divinos de curación. Cuando se usan con fe, ellas pueden enaltecer a un individuo y a toda la humanidad.