El brillo de la Navidad

por la Rev. Rachel Simpson

 

Siempre me ha encantado la temporada navideña. Desde que tengo memoria mi familia celebró el Adviento los cuatro domingos antes de Navidad con lecturas, música, conversación y encendiendo las velas de Adviento. Durante la época, cantábamos villancicos en el automóvil, alrededor del piano, o con la guitarra, y veíamos las películas clásicas de Navidad. Íbamos a ver las exhibiciones de luces de Navidad y decorábamos la casa.

Como adulta, ahora llevo estas tradiciones conmigo, compartiéndolas con amigos y familiares. Encendemos velas de Adviento, vemos películas navideñas y vamos en el automóvil por nuestra comunidad buscando las mejores exhibiciones de luces. Y, por supuesto, cantamos villancicos en voz alta en el automóvil, en la casa y hasta en las tiendas donde tienen música.

La Navidad no se trata de regalos —se trata de presencia. En esta temporada del año, somos llamados a estar más presentes los unos con los otros. Las paredes entre nosotros se derrumban. Decimos “Feliz Navidad” a extraños en público, donamos tiempo y dinero para ayudar a otros, y viajamos grandes distancias para ver a nuestros seres queridos. Sí, hay listas de cosas y diligencias que tenemos que hacer, mas durante la temporada navideña existe un sentimiento mayor de unidad y buena voluntad.

Cuando establecemos un vínculo con alguien, vemos a la persona como parte de nosotros. Y, de repente, nos damos cuenta de que todos somos iguales —no en lo externo, sino en lo interno.

Éste es el gozo de Navidad —este cambio que ocurre en la familia humana cuando enfocamos nuestra atención en la paz, el amor y en nuestra unidad innata. Hacemos una pausa con embeleso y recordamos el nacimiento de Jesús y el renacer del Cristo en cada uno de nosotros. El brillo de las luces es un recordatorio de la luz en cada uno de nosotros, y de la luz que resplandece en todo el mundo.

Un símbolo poderoso de este vínculo universal ocurre en los servicios donde se encienden velas la víspera de Navidad, cuando todo el mundo eleva una vela encendida y la luz es apagada. Entonces, vemos que todos somos luces en la oscuridad, y que juntos podemos crear un mundo hermoso. Este momento culminante es hacia donde todas las tradiciones, las canciones, las películas, las canciones y las fiestas nos han traído.

A la luz de las velas, miramos a nuestro alrededor y realmente nos vemos unos a otros. A través de los ojos del amor, vemos la luz resplandeciente de los demás, así como la nuestra. Apreciamos y sentimos el resplandor del verdadero significado de la Navidad.