El amor continúa

por Robin Chodak

 

Mi esposo, Steve Meyer, se suicidó hace diez años. Al recordar lo ocurrido, doy gracias por haber encontrado un grupo de apoyo para superar la tragedia. En ese entonces, no había comunidades en Facebook que ofrecieran ayuda. Siento gratitud porque hoy en día existen una gran cantidad de grupos a tu disposición. Sin el apoyo que recibí de mis amigos, no creo que hoy en día pudiera gozar del estado mental saludable que tengo. Por un momento, hasta consideré quitarme la vida a causa de mi dolor. Mas la voz apacible y delicada en mí me ayudó a ver la situación de una manera diferente.

Al principio, sentí rabia hacia Dios y dejé de ir a la iglesia. Steve y yo éramos diáconos y pensé que íbamos a ser juzgados. Algunas personas creen que el suicidio es un pecado y piensan que la persona nunca va a reconciliarse con Dios. Yo nunca lo creí. Yo siento que Dios ama a Steve sin importar lo ocurrido. Las creencias antiguas que yo había mantenido acerca de Dios, del mundo y de mí misma necesitaban ser reevaluadas. Estuve cuatro años distanciada de la religión. Durante ese tiempo, pasé muchas horas caminando por la playa, yendo a mi interior y buscando a Dios. Y, gracias a ello, obtuve mi propio despertar.

Algo en lo que ahora creo es que aunque el cuerpo fallezca, la energía de la persona aún existe en un reino de paz, amor, gozo y luz. Al acallar mi mente, mi cuerpo y mis emociones, pude sentir paz. Muchas personas han tenido experiencias profundas con sus seres queridos fallecidos mediante sueños y otros encuentros. Yo he aprendido a no juzgarlos.

Luego de que Steve murió, yo comencé a ver los números 11:11 en los relojes y otros aparatos electrónicos. Inicialmente, no le presté atención, mas continuaban apareciendo. En numerología, el 1 es un número de poder. Un día, según miraba que los números 11:11 titilaban en el microondas, una canción de los Beatles comenzó a sonar en la radio. Steve era músico y fan de los Beatles. Con frecuencia me daba serenatas tocando canciones de ellos en la guitarra.

Luego de ese suceso, cada vez que veía dichos números, yo experimentaba una sensación de paz y sentía que la energía del amor puro me rodeaba. Esos acontecimientos me llevaron a pasar más tiempo meditando y descubriendo que existe una Fuente de energía positiva (a la cual llamo Dios) en mí. Esta revelación me liberó; llegué a saber que no necesito buscar nada fuera de mí.

Me di cuenta de cuán poderosa soy realmente gracias a esta Fuente. Me dio una nueva perspectiva en la vida. Ha sido la fuerza que me ha dado esperanza. Personalmente, creo que todos gozamos de esta Fuente interna que nos ayuda en nuestros senderos en este mundo.

Me alineo con dicha Fuente pasando tiempo en el Silencio. Esto en ningún momento niega el proceso de sufrimiento. Tuve que experimentar un dolor y sufrimiento profundos antes de poder comenzar con mis momentos de Silencio. Requirió mucho esfuerzo de mi parte y, por momentos, pareció inalcanzable.

Busqué ayuda de grupos de apoyo y psicoterapia. He pasado por la noche oscura del alma, lo cual, a la larga, me llevó a mi transformación. Luego de apartarme de mi antigua iglesia, descubrí a Unity y encontré que mi nueva manera de pensar estaba en armonía con muchos de sus principios. Al mismo tiempo descubrí a La Palabra Diaria. Leerla se ha convertido en parte de mi ritual matutino. Siento gratitud por todo lo que he aprendido a través de mi tragedia personal.

Realmente no existe separación entre nosotros, ya que el amor es eterno.


Robin Chodak

Luego de la muerte de su esposo en el 2005, Robin Chodak se sintió guiada a ayudar a otros que han perdido a seres queridos por suicidios. Sus escritos han sido ofrecidos en numerosas publicaciones (en inglés) que incluyen From Grief to Greatness y Tales of Our Lives: Fork in the Road.

 

Este artículo apareció en la edición de Septiembre-Octubre de La Palabra Diaria.