Dios tiene un plan para ti—Parte 2

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

Orden divino

Estamos frecuentemente tan programados con respuestas negativas a los sucesos de nuestras vidas, que puede que necesitemos cierta práctica para llegar al punto de confiar completamente en que Dios hará surgir el plan perfecto. Si no vives ahora confiando totalmente en el plan de Dios para ti, entonces es hora de establecer esa confianza tan pronto como sea posible.

Dios, el Creador de todo, tiene un plan para cada parte de la creación. No podemos saber específicamente lo que ese plan es. Realmente no hay ninguna razón para que lo sepamos. Sin embargo, de lo que sí podemos estar seguros es que las cosas tienen un orden divino. Al no tratar de predecir los resultados, al no inquietarnos por cómo llegaremos allí, allanamos el camino para que el plan de Dios se revele fácil y  rápidamente. Nuestra parte es estar centrados en Dios como Fuente de todo el bien, y luego confiar, simplemente confiar.

Suena demasiado fácil, ¿no es cierto? Cuando enfrentamos situaciones que parecen amenazadoras e inclusive trágicas, nuestra tendencia humana es permitir que el fluir de las apariencias nos envuelva de manera negativa. Pero la solución de un problema nunca se encuentra en el mismo nivel del problema. El único modo de salir de él es hacia arriba. Arriba ... arriba en conciencia, en pensamiento y sentimiento, hacia el nivel donde mora el Espíritu, hacia el nivel del orden divino. Tocamos ese centro de Dios en nosotros, y habiendo hecho contacto con él, sentimos la seguridad de que todo está bien.

Mejor que bueno

¿El resultado? Siempre es mejor (y usualmente diferente) que el que esperábamos. Si realmente estamos centrados en Espíritu, cada resultado es exactamente lo que necesitamos en ese momento, ya que Dios sabe mucho mejor de lo que podemos saber nosotros y siempre ve la grande image, el cuadro completo.

Si vemos nuestras vidas desde esta amplia perspectiva, vemos que cada episodio a lo largo del camino, por difícil que sea, ha probado ser una piedra de apoyo en el camino que nos lleva a mayor bien. Era parte del plan de nuestras vidas y, nosotros, al ver el cuadro completo, podemos reconocer la mano de Dios presente en cada paso del camino. En cada vuelta y contratiempo, hemos sido guiados divinamente hacia delante a lo largo del camino que nos lleva a conocer a Dios.

Confía en Dios, amigo. Siempre hay una solución divina y perfecta subyacente en cada situación retadora. No importa cuán lejos te hayas desviado de tu bien, Dios conoce una ruta directa hacia el lugar donde se encuentra tu felicidad. Centrado en espíritu, puedes caminar con pie firme porque el camino ha sido preparado ante ti, y Dios hace todo, todo correctamente.