Dios tiene un plan para ti—Parte 1

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

"Las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca”.—Juan 10:3

Hace muchos años, cuando comenzamos a estudiar las enseñanzas espirituales, descubrimos que Dios siempre tiene la respuesta correcta para cada situacióny, por consiguiente, debemos confiar en que nos revelará el plan correcto para nuestras vidas.

Como consecuencia del hecho de que Dios es la esencia del bien y por lo tanto desea el bien para todas Sus creaciones, es lógico para nosotros creer en que existe un orden divino. Al considerar que podemos confiar totalmente en Dios para que traiga la primavera cada año y para que cambie las mareas cada día y mantenga los planetas en sus órbitas y las constelaciones en sus patrones, se hizo obvio para  nosotros que este Creador sabe lo que está haciendo.

"Si, claramente", decidimos, "podemos confiar en que Dios hará surgir lomejor para toda la creación." Estábamos convencidos. ¿Realmente convencidos?

La Verdad salió por la ventana

No había pasado mucho tiempo cuando tuvimos una crisis en nuestras vidas. ¿Qué hicimos? Reaccionamos del mismo modo como lo habíamos hecho antes —con temor, preocupación y bastante ansiedad. Después de haber puesto una gran cantidad de energía humana en esas emociones negativas, que, sin lugar a dudas, retrasaron el proceso natural que resolvía la situación, todo se resolvió positivamente. Al nivelar nuestras vidas nuevamente, volvimos a nuestros estudios de la verdad y nos reprendimos a nosotros mismos, ya que debimos haber confiado en Dios.

No mucho después de dicho incidente, estuvimos en medio de lo que pensamos era otra "falla" en la vida. ¿Qué hicimos? Como antes, simplemente olvidamos todas las ideas acerca de confiar en Dios y caímos en el patrón familiar de la preocupación, la ansiedad y el temor. Una vez más el plan natural de los sucesos se hizo cargo y las cosas se resolvieron mejor de lo que hubiéramos podido imaginar. Cuando llegó la calma, recogimos nuevamente nuestras enseñanzas donde las habíamos dejado y ¡volvimos a confiar en Dios!

Durante el curso de varios años, enfrentamos nuevamente situaciones en nuestras vidas que tuvieron la apariencia de ser "merecedoras" de nuestra preocupación y nuestro temor. Cada vez que una de estas situaciones pasaba, nos culpábamos a nosotros mismos por no haber confiado más en Dios y prometíamos solemnemente que no volveríamos a tener las viejas reacciones negativas. “La próxima vez, por seguro, confiaremos."

Gradualmente, lo hicimos. Cada nueva situación problemática provocaba menos a ansiedad que la anterior. Fuimos capaces de permanecer asidos a la verdad del proceso creativo de Dios por períodos cada vez más largos que los anteriores, en vez de rendirnos a la duda y la preocupación. "¡Allí está! Eso lo prueba. Nunca volveremos a dudar”, nos anunciábamos a nosotros mismos cada vez que una resolución perfecta y bella ocurría.

Poco a poco, estamos recibiendo el mensaje —realmente recibiendo el mensaje, en lo profundo de nuestros corazones y mentes— y estamos ahora mucho más deseosos de confiar en Dios completamente para que haga surgir la solución perfecta para todos a los que concierne.

No podemos decir que fue fácil, o que es fácil de mantener. Nos llevó años de práctica, y por qué tuvo que ser así es un misterio. Alguien pudiera pensar que esa verdad básica debió haber sido la cosa más fácil del mundo practicar. No fue fácil para nosotros. Esperamos que para ti lo sea, o que llegue a serlo pronto.