Dios primero… los detalles seguirán

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.—Mateo 6:33

El ganado que pasta no se enfada o aflige si su pasto cambia. Los peces no se resienten porque las corrientes poderosas transforman su agua. Las vacas tienen yerba para comer y los peces todavía tienen un hogar. Los animales, al parecer, aceptan los cambios como una verdad de la vida.

¡Si nosotros los humanos pudiéramos hacer lo mismo! Con cuanta facilidad nos salimos del camino, sólo para entrar en un callejón sin salida y después otro y otro en la búsqueda desesperada de algo —no importa lo que sea— que parece seducirnos con la promesa de satisfacernos. Mas uno a uno, cada callejón conduce a la misma calle cerrada: otra ilusión fascinante que pierde su brillo, desaparece y nos decepciona.

Y así revolotean los días de nuestras vidas a medida que aceleramos el paso para obtener más... más... más. O hacer más… más… más. Y cuanto más obtenemos,tanto más queremos. Cuanto más hacemos, tanto más debemos hacer. Cuanto más llegamos a ser, tanto más deseamos ser. Finalmente, en el desvarío de obtener, hacer y llegar a ser, nos agotamos, desesperándonos debido al vacío que sentimos y haciendo eco a las frías palabras de la canción de Maxwell Anderson "Lost In the Stars".

A veces parece como si Dios se hubiera ido.
olvidando la promesa que Le oímos decir.
y aquí, entre las estrellas, nos encontramos perdidos.
Pequeñas y grandes estrellas, flotando en la noche,
y aquí nos encontramos perdidos en las estrellas.

Si alguna vez has mirado el cielo en la noche, cuando las luces de la ciudad no lo opacan y puedes ver todas las estrellas, comprendes la sensación de insignificancia que puede sobrecogerte. Puedes sentirte avasallado por la incomprensible magnitud del espacio exterior. Sí, estamos "aquí en las estrellas". Estamos en las estrellas y somos de ellas, mas ¡no estamos perdidos! Ahí mismo donde estás está el centro del universo, y tú eres la estrella de una obra cósmica espectacular aún mas vasta y grandiosa que el espacio exterior: tu espacio interior. Cuando descubres ese universo, resulta muy natural vivir cada día poniendo a Dios primero.

¿Cómo lo hago?
¿Qué quiere decir poner a Dios primero? Quiere decir ser sincero con la Presencia que te creó: pensar y actuar desde el nivel más elevado y estar receptivo a

Su voluntad siempre a medida que esta trata de desenvolverse por medio. Poner a Dios primero quiere decir emplear la metáfora del agricultor: poner la mano en el arado y surcar la tierra que está frente a ti en vez de surcar en círculos a tontas y a locas, no volviendo la vista ni a la izquierda ni a la derecha sino que fijándola siempre en Dios. Luego la curación, la prosperidad, la paz o lo que esperas, echará raíces en tu vida.

Cuando pones a Dios primero en tu vida, todo lo demás surge naturalmente. Esta es sencillamente otra manera de expresar las palabras de Jesús: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Aspira al centro

¡Qué concepto liberador es ése! Implica que no tenemos que preocuparnos por cada aspecto de nuestras vidas. No tenemos que inquietarnos sobre nuestra salud ni preocuparnos acerca de nuestra prosperidad. No debemos tener ansiedad acerca de nuestras relaciones. Nuestra responsabilidad radica en buscar el reino de Dios y poner a Dios primero en nuestras vidas. La promesa es que, cuando lo hacemos, todo lo que necesitamos para ser felices y sentirnos completos será provisto.

El grado en que pones a Dios primero en tu vicia está en proporción directa con la cantidad de calma y gozo en tu vida. Poner a Dios primero deja que la experiencia de tu vida fluya de tu relación con Dios más bien que tratar de usar a Dios para cambiar la experiencia de tu vida.

La idea, por lo tanto, es no aspirar a la curación o la prosperidad o cualesquiera de las otras “cosas” (nobles o merecidas según sea el caso), ya que la carencia de ellas son meramente síntomas de un problema más profundo: nuestro sentido de separación de Dios. Más bien, pretende sentir la presencia de Dios. Podríamos decir. mira como si estuvieras en un túnel, adelante, hacia Dios. Esto quiere decir que sueltes todo aquello que bloquee tal experiencia. De este modo, lo que buscas puede buscarte. La curación, el amor, la prosperidad. "Todas estas cosas os serán añadidas”.

Preparando los detalles 

Es tan alentador saber que al poner a Dios primero en tu vida no tienes que preocuparte por la manera como se van a resolverse los asuntos. La necesidad de manipular a otra gente y la presión por dominar los sucesos desaparecen.

Los cambios pueden tener lugar por todo tu alrededor, y ellos serán simplemente experiencias para aprender o crecer o aceptar o ignorar. Los pastos o el agua tal vez cambien, pero lo que es más importante y significante no puede nunca cambiar: la presencia de Dios en ti. Mientras más le des rienda suelta en tu vida, menos cruciales se vuelven los "pastos" y el “agua”.

Quizás ya estés descubriendo eso. La preocupación sobre los detalles disminuye a medida que tu deseo de algo más significativo, algo superior, aumenta. Mientras más lejos viajas en tu jornada espiritual, más necesitas y sientes a Dios.

Recuerda, el Poder en ti tiene paciencia infinita y sólo se manifiesta cuando lo llamas. Al entrar en esta etapa de tu viaje, hazlo con alegría. Que tu voz resuene a través de los bosques de tu mundo interno: "¡Oh, Señor de mi ser, vive Tu vida por medio de mí”.