Dios está en esta experiencia

Dios está en esta experiencia
Mary L. Kupferle

Si atraviesas por alguna situación difícil en este momento, ¡te aseguro que Dios te acompaña en esta experiencia! Él está en ti como fortaleza y paz; como luz y guía perfecta. Él va delante de ti como protección y amo. Él es la sustancia misma que suple lo que necesitas, la esencia del bien que emergerá de la dificultad. ¡Dios está en esta experiencia!

Hace unos años, una amiga atravesaba una prueba muy dura. Enfrentaba el divorcio de una persona a quien amaba profundamente, la separación de sus hijos, la pérdida de su hogar, la marginación de sus parientes, enfermedad física, y no tenía un apoyo financiero seguro. Diariamente y a toda hora, incluso a cada momento, escogió darse la vuelta ante cualquier aspecto negativo para tener la fe de que Dios estaba en toda la experiencia guiándola, digiriéndola, ayudándola, sanándola y sosteniéndola.

 

Recientemente, comentó: “Ahora puedo ver que Dios estaba en la experiencia en todo momento, y que todo lo que ocurrió me estaba transformando a mí y a mi vida en algo mucho mejor y nítido. Aún parece un milagro”.

 

A través de la oración, a través del conocimiento de que “Dios está en esta experiencia”, al soltarlo todo diariamente para que Dios lo trabajara a su modo, esta amiga ha visto que todo aspecto de su vida ha cambiado para bien. Ha encontrado una nueva profesión gratificante a través de la cual sirve a cientos de personas diariamente. Sus relaciones familiares son más sólidas que nunca. Dos enfermedades serias han sido sanadas. Su prosperidad y bienestar son abundantes, y ha encontrado nuevas profundidades de paz, fe, amor y satisfacción. ¡Verdaderamente, Dios estaba en esa experiencia!

 

Esta amiga siguió tres pasos específicos que la ayudaron a trabajar conscientemente con Dios, a mantenerse alerta de la presencia de Dios todos los días y a través de todos los retos. Tú también puedes seguir estos pasos y encontrarte a ti mismo siendo levantado de cualquier dificultad o tribulación que estés enfrentando.

 

Primero: Toma la delantera deliberadamente. En vez de sentir que eres una víctima de la circunstancia y que estás a merced de lo que ocurre, toma la delantera y declara firme y fuertemente: Dios está aquí. Dios está en esta experiencia. Afirma esto todos los días, profunda y persistentemente, callada y agradecidamente. Mientras lo haces, comenzarás a sentir que nace de ti una respuesta de apoyo e inspiración.

 

Segundo: Conviértelo todo en bueno consistentemente. No importa lo que parezca ocurrir, conviértelo todo en bueno constantemente y con fe. Ten la determinación de convertir toda experiencia pasada y presente en una ventaja. Transfórmalo todo, una y otra vez, en bueno. Afirma: sólo puede salir algo bueno, porque Dios está en esta experiencia. Encontrarás rápidamente una confirmación y la evidencia de esta Verdad.

 

Tercero: Confía en el plan de Dios para ti. Colócate a ti mismo y a todas las personas involucradas bajo Su Espíritu amoroso y protector. Visualízate a ti misma, a todos y a todo rodeado de luz y amor. Toma un tiempo cada día para apartarte de las actividades externas y pon a descansar el razonamiento lógico sobre la situación. Recuérdate a ti mismo pacientemente: el plan de Dios es perfecto y yo confío en ello. Él está en control absoluto de la experiencia. Comenzarás a sentir una maravillosa paz interior, y verás que aparecen nuevas vías de ayuda.

 

A medida que das estos tres pasos sencillos, te darás cuenta de que nace en ti una nueva fe y convicción fuerte, que una paz más profunda te llena, y que las circunstancias exteriores responderán a ello.

 

Mientras continúas aprendiendo que Dios está en cada circunstancia, verás que Dios verdaderamente está en la dificultad aparente, en todos los involucrados, ya sea un niño, cónyuge, amigo o la llamada persona problemática. Verás que Dios está ahí disfrazado de enfermedad o dolor. Verás que Dios está ahí en momentos de soledad y desaliento. Verás que Dios está ahí pese a las apariencias de escasez o insuficiencia. Verás a Dios en cada experiencia y Su presencia y poder llegarán directamente a través de la experiencia para proveer lo que sea más necesario, deseable, bueno y útil.

 

La historia de la vida de Jacob en el Viejo Testamento es un recordatorio de que, no importa lo que haya pasado, no importa cuántos errores hayamos cometido, no importa cuántos problemas enfrentemos, Dios siempre está dispuesto a ayudar. Él siempre está ahí, en ese preciso momento, lugar y acontecimiento, listo para guiar, dirigir levantar y traer el bien de las experiencias. No importa cuán desesperanzados y solos nos sintamos; no importa cuán profunda sea nuestra desesperación y decepción, a medida que nos volteamos a su presencia, vemos que Él está ahí.

 

Durante su noche oscura del alma, y en medio del miedo y la desesperación, Jacob recordó lo que había aprendido, que Dios lo bendeciría en medio de cualquier acontecimiento de su vida. Entonces despertó y dijo: “De seguro que Dios está en este lugar, y yo no lo sabía… Ésta no es otra que la casa de Dios, y ésta es la puerta al cielo”. (Gen, 28: 16,17)

 

Sí, querido amigo, Dios estaba en ese lugar y está ahí en cualquier lugar en el que estés. La sanación está en este lugar. La paz está en este lugar. El gozo está en este lugar. El amor está en este lugar. El aprendizaje y el despertar espiritual están en este lugar. Todo un nuevo mundo de bien están en este lugar y te serán revelados a medida que despiertas a la Verdad de que Dios está en esta experiencia.

 

No importa qué o quién parezca impedir tu bien, comienza hoy por alabar y dar gracias porque Dios está en este lugar. ¡Toma la delantera! ¡Conviértelo todo en bien! Confía en la bondad de Dios y en Su plan para ti.

 

Quizás estés pensando: “Cuando salga de esta situación, entonces tendré paz. Cuando esto se acabe, entonces seré feliz. Si tuviera más fe, entonces podría manejar mejor esta situación. Cuando lo entienda mejor, entonces me sentiré tranquilo”. Si ésta ha sido tu manera de pensar, decide cambiar esos pensamientos ahora y conoce que Dios está en esta experiencia ahora mismo. No necesitas esperar un día, una hora o un minuto más para conocer la Verdad de que Dios está en esta experiencia. Mientras más acertada, rápida y completa sea tu aceptación de esto, Dios trabajará a través de esta experiencia de manera más acertada, rápida y completa para transformarte, levantarte y bendecirte a ti a todas las personas involucradas.

 

Este tipo de comprensión me ayudó durante algunos retos hace algún tiempo. Durante un periodo de dolor y decepción, al darme cuenta de que Dios estaba conmigo en la experiencia, entendí de inmediato que podría sobrellevarla y comprenderla, así como aprender y crecer a través de ella. Como Dios está en cada experiencia y Dios es bueno, sólo cosas buenas pueden salir de la experiencia. Esto era lo que yo necesitaba recordar, y trajo a mi conciencia el entendimiento inmediato de que el reto mismo era la puerta al cielo, la puerta abierta hacia un bien mayor. Y así fue.

 

En otro momento necesité renovación física, y luego de seguir los tres pasos mencionados, llegó una nueva luz y una nueva revelación de todo lo necesario para llevar a cabo la sanación interior y exterior.

 

He visto bendiciones de paz, luz y entendimiento, que la sanación del cuerpo, de las finanzas y de las relaciones ocurren con facilidad, casi milagrosamente. El saber que Dios está en la experiencia es verdaderamente una conciencia que trabaja maravillas.

 

Cuando Jesús calmó las aguas, lo hizo a través de Su conocimiento interior de que Dios estaba allí como paz. Cuando curaba a los inválidos y a los ciegos, y levantaba a las multitudes en salud y vida, lo hacía porque Él veía la presencia de Dios allí como vida. Él recibió la fortaleza para superar un reto tras otro porque sabía que Dios estaba en el mismo medio del acontecimiento. El saber esto lo ayudó a triunfar sobre Getsemaní y la crucifixión, y lo trajo a nuestras vidas hoy como una presencia y un poder que resucita constantemente. Él quiere que conozcamos ahora lo que él conoció entonces: Dios está en cada experiencia de vida.

 

Ahí donde estás en tu experiencia de vida, Dios está. Él está listo para abrir las puertas del cielo para que veas la Verdad sobre ti mismo: que eres Su amado, Su imagen y semejanza, capaz de manejar, superar y vencer cualquier acontecimiento. “De veras que Dios está en este lugar… Ésta no es otra que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo”.