Dios en cada situación

por Richard y Mary-Alice Jafolla

 

Toma un día a la vez. ¡Qué fácil ... si la vida y las circunstancias cooperaran! Sin embargo, la vida rara vez nos presenta un día perfecto; al menos del modo cómo los juzgamos. Entonces, ¿qué hacer? La única opción lógica es buscar la bendición en cada evento que impacta nuestras vidas, ver cada situación como si se tratara de una pieza en una enorme colcha de retazos y aceptarla como parte de un diseño más grande.
 
Pocas veces nuestro crecimiento espiritual se mide en pasos agigantados. Aunque puede suceder de esa manera, por supuesto. Un evento traumático o importante puede obligarnos a hacer cambios y crecer más rápido de lo que hubiéramos preferido. Cuando el caso es finalmente resuelto o superado, el crecimiento interior es evidente y puede que nos sintamos mejor. Mas, por lo general, crecemos en incrementos pequeños; un poco aquí, otro poquito allá. A medida que los días, meses y años se suman, logramos reunir una buena colección de restos aparentemente no relacionados. Sin embargo, cada remanente representa una lección aprendida —una oportunidad en la que crecimos y empujamos otra frontera que necesitaba ser ampliada.
 
Los pedazos de nuestras vidas adquieren un mayor significado cuando comenzamos a ver a Dios en cada situación, sin importar lo que sea. Primero lidiamos con el asunto lo mejor que podemos y, luego, simplemente confiamos en la obra del Espíritu. Si una situación parece difícil de entender y somos tentados a agonizar sobre "¿por qué yo?", es de ayuda recordar una colcha de retazos. Cada trozo de material por sí solo puede ser poco atractivo o no a nuestro gusto. Sin embargo, al cocerlos juntos, una colcha de retazos es una obra de arte, mucho más hermosa que cada pieza por sí sola.
 
El nuevo milenio, al igual que el anterior, nos presenta partes y piezas, circunstancias y eventos que tal vez no nos gusten. Mas lo importante es qué hacemos con ellos, cómo los vemos como parte de un diseño más grande y cómo podemos integrarlos en nuestra vida —poco a poco, pieza por pieza, un día a la vez.