Desde la parte honda

Desde la parte honda
por Eric Butterworth

Una gran multitud llevó a Jesús cerca de la orilla del Lago de Genesaret. Él se montó en el bote de Simón, donde desde la popa, enseñó a la multitud las cosas profundas del Espíritu. Finalmente dijo a Simón: Lleva la barca a la parte honda del lago, y echen allí sus redes, para pescar (Lucas 5:4. Versión Popular). Simón objetó, diciendo que había estado pescando toda la noche y no había sacado nada. Pero hizo como Jesús se lo pidió, y las redes pronto encontraron tal cantidad de peces que tuvo que pedir ayuda. Pronto varios botes estaban llenos. Esta experiencia trascendente hizo que Pedro (a quien Jesús llamaba Simón), Santiago y Juan dejaran sus redes y siguieran a Jesús como Sus discípulos.

Este cambio en la vida de los pescadores fue tan impetuosa y drástica que sus amigos probablemente dijeron, “Se han vuelto locos con este Jesús. ¡La religión tiene su lugar, pero uno no necesita volverse fanático de ella! Quizás te identificas con los discípulos, porque sin duda tu entusiasmo por la Verdad ha evocado reacciones similares por parte de tus familiares o amigos. Que esto no te perturbe mucho, porque si te han llamado fanático, podría ser un cumplido indirecto. Proviene de una palabra latina que significa “inspirado por la divinidad”.

E. Stanley Jones cuenta que los nativos de Malaca se sientan todo el día en sembradíos de arroz, pescando en una profundidad de un pie de agua y cerca del sonido del rompimiento de las olas del océano, con su provisión ilimitada de peces. Es una parábola de la experiencia espiritual de tantas personas quienes se quedan en la parte llana del pensar y el vivir, pescando sus comprensiones espirituales en los bancos cómodos de las iglesias formales que en su mayor parte tratan con la “teología proposicional”.

Qué grande es la necesidad de meterse en las aguas profundas del Espíritu. Jesús dijo que todas las cosas son posibles para quienes creen. ¿Crees? ¿Lo suficiente para confiar en las promesas? ¿Lo suficiente para comenzar a hacer las cosas que por mucho tiempo has soñado hacer? En la pared de la Biblioteca Nacional en Washington D. C., aparece la inscripción: Para una telaraña comenzada, Dios manda la hebra. ¡Qué pensamiento tan hermosamente revelador! Existe un potencial ilimitado de sabiduría, fortaleza y sustancia en ti, y se desarrolla a medida que das el primer paso.

¿Cuántas personas llevan sus esperanzas y aspiraciones enterradas en ellas? Son apáticas, indecisas y están descorazonadas, con las palabras “sin esperanzas” escritas en el rostro. La gran Verdad es que en ti está la posibilidad no nacida de vida ilimitada, y tuyo siempre es el privilegio de darla a luz. Lo que necesitamos es salir de las aguas llanas del pensamiento autolimitante y lanzarte a las profundidades de la Mente ilimitada.

La mayoría de nosotros, estudiantes de la Verdad, estamos “sobre leídos y no bien cocidos”. Debemos darnos cuenta de que el objetivo no debe ser acumular conocimiento metafísico. Ciertamente, en nuestros momentos de necesidad puede que tratemos de adquirir más Verdad. Sin embargo, como le contestó el granjero al vendedor de libros acerca del manejo científico de una granja, “Actualmente no la estoy manejando ni la mitad de bien como lo sé hacer.” La respuesta ya está en nosotros, así como también la clave para invocarla. Lo que necesitamos es dar el primer paso en la dirección de nuestros sueños. Dios enviará la hebra, la guía, las ideas creativas, y sí, hasta el dinero.

Un joven deseaba ser escritor. Esto no es raro, porque muchas personas se acarician pensamientos tales como, “Algún día voy a escribir un libro”. Pero para la mayoría de las personas es un “sueño imposible” acariciado mientras pescan en las aguas llanas del pensamiento limitado. Pero éste no fue el caso de este joven. Él escuchó el llamado y se lanzó a lo hondo. Se mantuvo firme ante quienes le decían que se había vuelto loco, que nunca ganaría lo suficiente para vivir. Cuando lo hizo, cuando de hecho estableció una carrera, tuvo un nuevo llamado que atender —en busca de sus “raíces”. Sí, el joven era Alex Haley. Pasó doce largos años buscando de una manera casi fanática. Se mantuvo firme, y Dios le envió la hebra. El libro de gran venta y la respuesta fenomenal a la mini-serie de televisión probaron que cuando uno está dispuesto a meterse en lo hondo, está en un país donde puede buscar petróleo y encontrar un pozo.

La Verdad funciona, pero tienes que hacerla funcionar. Debes estar dispuesto a asumir una actitud, a cumplir con tu compromiso, aunque la gente no comprenda y te llame soñador. Puede que sea al hacer un cambio de carrera, regresar a la escuela, o trabajar en una necesidad de curación con métodos de oración contra el consejo de médicos y amigos. No existe límite para lo que puedes hacer o ser si tienes el valor de lanzarte a las profundidades del pensamiento espiritual.

En tu búsqueda de la Verdad, no te quedes a medias simplemente al ser entretenido o tranquilizado con trivialidades para la paz mental. La Verdad debe perturbarte, retarte profundamente, ponerte en una hoguera, agitar tu entusiasmo. Debe llevarte a liberar tu poder interno para convertirte en una persona más creativa y exitosa. Puedes despertar tu potencial por vida ilimitada que quizás haya estado dormido por años. Sólo al dedicarte de lleno encontrarás las profundidades de tu vida.