Descubre lo que vales

por Coach Felicia

 

Si hubiese juzgado mi vida según las expectativas sociales con las cuales solemos medir nuestro éxito, mi futuro era brillante. Yo era popular en la escuela, era buena estudiante y provenía de un buen hogar. Pero a los dieciséis años, me atrapó una desoladora noche oscura del alma que duró siete años.

Mientras iba a la universidad, ocultaba mi depresión y mitigaba mi dolor con medicamentos para la gripe y para dormir. La época entre mis dieciséis y veintitrés años, fue confusa y dolorosa. Sólo recuerdo el vacío de un alma quebrantada y desesperada. Después de graduarme, ¡me sentí más confundida y sola! Batallé con pensamientos suicidas, mas mi fe en Dios mantuvo viva una pequeña llama de esperanza. Debajo de mi angustia, aún creía que mi vida podía cambiar.

Recuerdo la noche en que sucedió. Fue un sábado y mi hermana había salido con su novio. Tras conseguir entradas para el estreno de una película al cual yo quería asistir, ella me dijo que sólo tenía dos boletos y uno era para su novio. Me sentí tan abandonada. Lloré por horas, sentí como si mi corazón fuera a romperse. De pronto, escuché la voz de mi abuela diciéndome: “Levántate. El desamor puede matar a una persona”. A pesar de que ella estaba a kilómetros de distancia, parecía encontrarse en la misma habitación. Y las palabras que yo había escuchado de ella en mi niñez vinieron a salvarme.

Mis lágrimas se tornaron una oración. Le pedí a Dios fortaleza y sabiduría para cambiar. Me puse en pie con la determinación de luchar por mi salud emocional. Mi cambio fue lento y, en ocasiones, doloroso. Leía la Biblia y escuchaba sermones, buscando un propósito. Pero sabía que tenía que hacer más que leer y estar inspirada, ya que la transformación es el resultado de tomar acción.

Con el tiempo, me di cuenta de los múltiples factores que alimentaron mi depresión. Uno de los principales fue que yo había caído en la trampa de vivir de acuerdo con las expectativas de otros. Estaba más preocupada por lo que los demás pensaban de mí que en ser yo misma. La presión social puede dificultar que una honre su propia voz, mas he aprendido que hay tres cosas que debemos defender:

La primera es nuestras verdades. Podemos sanar y prosperar cuando nos negamos a ser prisioneros de las percepciones de los demás. El grado en que podemos ser transparentes y abiertos determina la libertad y la autoaceptación que disfrutaremos. Cuando optamos por la pretensión en vez de la realidad, nos encarcelamos emocionalmente. 

También debemos hablar a favor de nuestros límites. La palabra “no” es una oración completa. Saber cuándo y cómo trazar límites en nuestras relaciones nos ayuda a evitar estrés y agobio innecesarios. Nuestros “nos” crean los contornos que son críticos para ayudarnos a establecer y mantener nuestra identidad.

Por último, debemos defender nuestros sentimientos. Tenemos que trabajar con y a través de nuestros sentimientos a fin de mantener una perspectiva y actitud saludables. La negación solía ser mi única opción para manejar las emociones intensas. Si alguien me lastimaba, en lugar de encarar el dolor y confrontarlo, minimizaba su impacto en mis sentimientos. Con el tiempo, llegué a estar tan adormecida que me resultaba difícil conectarme conmigo misma.

¿Estás viviendo la trampa de una imagen? A lo largo de la próxima semana, presta especial atención a cómo luces en diferentes contextos sociales. Ten en cuenta los momentos en los que te sientas incómodo o inadecuado. ¿Cómo manejas esos momentos?

¡Acepta tu grandeza! Afirma en voz alta: “¡Dios quiere usarme, tal como soy, para cambiar el mundo!” Practica escribir en tu diario consistentemente para aumentar tu conciencia de ti mismo. Ser claro sobre tu identidad te ayudará a vivir con libertad y pasión. ¡Es el momento para que vivas lo que vales!

Coach Felicia es instructora certificada de Empowerment Coach™ y autora de THRIVE! 7 Strategies for Extraordinary Living. Ella faculta a sus clientes para que superen las voces en sus conciencias que les dicen que no “son suficientes” y así maximizar su potencial. Como beneficio para los lectores de La Palabra Diaria, Coach Felicia está ofreciendo gratis un tele-seminario sobre cómo llevar un diario en www.coachfelicia.com/dw-gift.