Dejar ir la preocupación en medio del cambio

Dejar ir la preocupación en medio del cambio
por el reverendo Bill Englehart

 

Afirmación: Dejo ir toda preocupación y permito que el bien se desenvuelva en mi vida.


Este artículo no es para recitar cómo se abrió una puerta en mi vida y la alegría que significa recordar el éxito tremendo que encontré al otro lado. Este artículo se trata del tiempo intermedio, que es exactamente donde me encuentro al momento de escribir esto.

El año pasado, tras cumplir 12 años como ministro principal de mi iglesia Unity, me di cuenta de que era el momento de seguir adelante.

Amaba mi trabajo, la gente y la comunidad, pero sabía que era el momento de caminar hacia lo desconocido, hacia el campo de las posibilidades infinitas.

Algo que ha sido consistente a lo largo de mi vida profesional es saber cuándo ya me siento completo. Yo no lucho contra eso. (Bueno, ¡a veces pido más de una señal!). También debo señalar que, para mi ego, la guía espiritual que recibo jamás parece tener sentido lógico.

Supe de inmediato cuándo mi trabajo anterior había llegado a su fin. Tenía 39 años y estaba en la cúspide de mi carrera corporativa. Con el tiempo, esa guía me llevó de manera muy inesperada hacia el ministerio.

Cuando ya habían pasado más de 13 años de mi ordenación y tras dirigir una comunidad espiritual maravillosa, la guía espiritual llegó una vez más para decirme que era tiempo de partir.

Debía atender algunas responsabilidades familiares y quería mudarme cerca de mi amada pareja, pues habíamos mantenido una relación de larga distancia durante muchos años, pero esa voz interior fue el factor predominante que motivó el cambio. La voz me urgía para que descubriera ese “algo más” que iba a hacer. No lo descubriría a menos que primero dejara ir lo que tenía.

Por supuesto, me hubiese gustado saber que era ese “algo más” antes de caminar hacia lo desconocido. Pese a que me gustaría que así fuera, jamás he recibido una guía que me muestre el mapa completo de mi viaje de vida. Como mucho, recibo la señal para tomar la próxima salida sin saber hacia dónde me va a llevar.

Así que, aquí estoy, aguardando la dirección del Espíritu. Se cerró una puerta. Y estoy esperando a que se abra la próxima.

Durante este período de transición, es muy fácil querer ir de un lago al otro lleno de ansiedad, extendiendo la mano hacia cada perilla para abrir cada puerta, ¡o brincando por una ventana! Admito que ha habido momentos en los que la ansiedad ha sido tan intensa que he querido regresar por donde mismo vine.

La ansiedad, el miedo y la preocupación parecen provenir de la incertidumbre acerca de lo que va a ocurrir después. Sin embargo, la incertidumbre acerca de la vida puede estar llena de temor, ¡o puede ser una aventura llena novedades!

Durante este tiempo entre medio, estoy buscando activamente aquello hacia lo que me siento llamado sin tener expectativas acerca del destino final. Estoy tomando yoga por primera vez, aprendiendo a nadar, a hablar español y también estoy escribiendo artículos. Soy colíder de un grupo de hombres en la Prisión Estatal de San Quintín en California. Le ofrezco apoyo a mi familia y a mi novia.

Estoy haciendo todo esto porque quiero crecer en estas áreas y porque me da alegría. He tenido deseos de hacer estas cosas durante años, así que debe haber alguna razón por la cual están alzando vuelo ahora.

Ya de por sí, hacer esto llena mi corazón. Estoy cultivando la felicidad al cumplir deseos que he tenido hace tiempo. Escojo la felicidad todos los días. Escojo dejar ir cualquier miedo o preocupación, y permito que el bien se desenvuelva en mi vida. Le sigo la pista a mi bien y, al hacerlo, es fácil dejar ir la preocupación como estilo de vida.

Yo sé que el Espíritu se encargará de los detalles.