Dejar Ir, Dejar a Dios Actuar

La vida es una aventura y de acuerdo a esto, puede haber ocasiones en las que el viaje no es muy claro ni muy suave. Durante estas oportunidades, la vida se hace más fácil cuando la sabiduría divina está al frente de cada decisión, pensamiento y acción que tomes.

Al orar “Hágase no mi voluntad, sino la Tuya”, te alineas con la fortaleza y el poder del espíritu divino. Dejas ir y al hacerlo, has abierto el camino para que algo nuevo reemplace el pensamiento negativo. Y ¿no es consolador saber que lo que quiera que el “algo nuevo” pueda ser, es dirigido por el amor y la sabiduría de Dios?

A medida que llegas a un acuerdo mental contigo mismo para dejar ir tu ego de la situación, las limitaciones desaparecen y el resplandor dorado de la luz de Dios ilumina tu camino. La paz llena tu mente, tu cuerpo y tu alma.

En su libro God Will See You Through, Mary Kupferle, autora muy popular de Unity, escribe: “Toma tiempo para estar en silencio, para estar quieto y contemplar la Verdad de que el amor de Dios está allí contigo, que la luz de Dios ahora resplandece en tu mente para revelarte lo que necesitas ver y conocer. Escucha internamente y permite que la sabiduría de Dios tiernamente dirija tus pensamientos una y otra vez, hasta que las preguntas se conviertan en respuestas, las dudas en una fe nueva. Verás que todo ha estado y está obrando para tu bien”.

A medida que dejas ir y dejas a Dios actuar, recuerda siempre que la presencia de Dios en ti es tu fuente constante de esperanza y amor. Las afirmaciones siguientes de La Palabra Diaria te ayudarán a enfocar tu atención en momentos difíciles. Repítelas en silencio o en voz alta y siente el abrazo de la paz de Dios:

  • Dios es la fuente de bien ilimitado que me bendice continuamente.
  • Soy flexible y permito que el plan de Dios surja y se desenvuelva.
  • Dejo ir y permito que mi fe en Dios me guíe.
  • Con una oración callada y fervorosa, dejo ir y permito que Dios sane mis relaciones personales.
  • Dejo ir y dejo a Dios actuar, sabiendo que la fuente de todo bien está a cargo.