Decidir amar

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

El odio, el rencor, los celos, todos sabemos que estos y otros sentimientos corrosivos son física y emocionalmente perjudiciales.

Sin embargo, ¡cada una de estas emociones tóxicas es autoinducida! Cada una refleja una decisión consciente que hemos tomado. Si odiamos a alguien, no importa lo que esta persona haya hecho o cuánto “merezca” que la odiemos, ultimadamente nosotros hemos tomado la decisión de odiar. Si estamos celosos del éxito de alguien o no hemos perdonado lo que alguien ha hecho, nuestros celos y falta de perdón son claramente acciones (o reacciones, para ser más precisos) nuestras. Puede que no estemos conscientes de las consecuencias ocultas tales como el desbordamiento de químicos para afrontar el estrés que es echado en nuestro sistema sanguíneo o el debilitamiento de nuestro sistema inmune, para nombrar unos cuantos. Mas nuestra ignorancia de las consecuencias fisiológicas no mitiga el daño que esos sentimientos producen. El perjuicio que causan es muy real.

¿Y qué acerca de las consecuencias espirituales de esas emociones negativas? ¿Podemos realmente reconocer y experimentar las bendiciones de Dios si guardamos rencor en nuestros corazones? Es imposible estar plenamente consciente de la presencia de Dios cuando odiamos a alguien. Podemos llenar nuestro vaso con agua clara sólo cuando nos deshacemos del lodo. Ambos no pueden coexistir en el mismo vaso. Si antes has tomado la decisión de odiar o de no perdonar, hoy puedes tomar una decisión nueva que cambiará tu vida dramáticamente: la decisión de amar.

Nota el énfasis en la palabra decisión. Aunque es posible cambiar de parecer, y pasar de odiar al alguien a amarlo, es más probable que el proceso de perdonar sea gradual. Mas tomar la decisión de amar inmediatamente comienza a reemplazar el lodo con agua clara y fresca. Decidir amar significa que nuestro corazón está dispuesto, aún cuando no tenemos idea de cómo lo haremos. Donde ponemos el corazón, lo demás sigue. La decisión de amar cambia la perspectiva.