Cultivando nuestra creatividad

por Elaine Meyer

 

Yo soy creativo

La creatividad es mi estado natural de ser; estoy inmerso en posibilidades ilimitadas.


Durante la Primera Guerra Mundial, un austríaco brillante y virtuoso del piano, fue herido y le tuvieron que amputar su brazo derecho. Su carrera musical parecía haber llegado a su fin.

Sin embargo, su espíritu creativo perseveró, y Paul Wittgenstein pasó muchas horas despierto e invirtió muchos recursos ideando nuevas técnicas que le permitieron tocar acordes que antes le parecían imposibles para un pianista con una sola mano. Su llamado a encontrar una forma mayor de expresar su creatividad continúa bendiciendo e inspirando a los pianistas hasta el día de hoy.

Como artista residente en un piso de oncología, Colleen Darby ayudó a pacientes a encontrar una salida creativa. Un día, ella intercambió una broma inocente con un paciente, afirmando que afuera hacía un hermoso día. El paciente respondió: “Desde aquí siempre se ve igual”.

Ese intercambio despertó la creatividad de Darby al darse cuenta de que “cada paciente merece una habitación con vista”. Luego creó LandEscapes—una pintura con el objetivo de llevar a los hospitales con ambientes fríos y estériles, hermosos y grandes collages que combinan imágenes y palabras naturales. [https://colleendarbydesigns.com/]

Estos son sólo dos ejemplos de personas respondiendo al llamado del Espíritu para encontrar una salida a la creatividad ilimitada.

La creatividad puede ser más que sólo música o arte. También puede tratarse de ingenio para resolver problemas y formas perspicaces de ayudar a la humanidad. Existen curas en espera de ser descubiertas para todo tipo de condiciones. Las expresiones espirituales, físicas e intelectuales de quiénes somos tienen el potencial de motivar e inspirar a los demás.

Busca y encontrarás

La creatividad es nuestro ímpetu para un viaje de descubrimiento, y es nuestra naturaleza el buscar y cumplir ese deseo de expresar y ser más. Cuando buscamos salidas creativas, el Universo responde. Como escriben Mary-Alice y Richard Jafolla: “A medida que nuestra conciencia de la presencia de Dios se expande, la oración se convierte en la experiencia de ser parte de Dios, de centrarnos directamente en el fluir creativo del universo, de percibir cosas no con ojos humanos u oídos humanos o mentes humanas, sino con la divinidad dentro de nosotros”.

Para aprovechar tu creatividad innata, pregúntate: ¿Qué me proporciona alegría? ¿Satisfacción? ¿Solaz?

El alma busca la experiencia de enaltecerse a un nivel espiritual, donde pueda pensar y sentir desde su divinidad innata.

Práctica diaria

Al comienzo de cualquier proceso creativo, existe un vacío. Pasar de pensamientos vagos a ideas enfocadas puede parecer desafiante y nos deja preguntándonos, cómo pasar de la nada a una abundancia de ideas.

“La creatividad puede convertirse en un hábito”, dice el investigador de creatividad, Dr., y profesor de psicología en la Universidad de Indiana, Jonathan Plucker. “Hacerlo uno te ayuda a ser más productivo”.

De acuerdo a un estudio realizado por Creativity Research Journal (Diario de Investigación de Creatividad), existen cuatro áreas de enfoque que mejoran la creatividad: Captura tus nuevas ideas, busca tareas desafiantes, amplía tus conocimientos y rodéate de personas y cosas interesantes.

Cuando se combina con prácticas espirituales, despertamos una mayor conciencia de nuestro poder divino que proporciona una salida para la expresión.

En otras palabras. “Establecerlo bien, verlo bien” invocando el poder de la imaginación. Comienza afirmando: La creatividad es mi estado natural de ser; estoy inmerso en posibilidades infinitas.

Cuando confiamos en la energía interna, encontramos fortaleza para actuar en pos de nuestros objetivos.

  1. Imagina las posibilidades.
  2. Avanza con fe.
  3. Reconoce lo Divino.

Cualquier cosa que deseamos lograr, la podemos lograr, porque la energía de Dios está trabajando a través de nosotros.

Cultivar nuestro proceso creativo requiere un enfoque constante y concentrado, y las recompensas son ilimitadas. Con cada idea sobre la que actuamos y que prospera, nos convertimos en una expresión de energía creativa. La mente divina y la creatividad que podemos expresar, no tienen fin.