Cultiva una Navidad alegre

Cultiva una Navidad alegre
Myra McFadden

Artículo de La Palabra Diaria

Tal como lo hacen muchas personas, espero con anhelo la temporada navideña. Cuando nos reunimos con familiares y amigos para compartir mayor gozo, amor, gratitud y paz —los unos con los otros y con el mundo.

Yo he celebrado muchas festividades en mi vida. A menudo mi alegría provino de poder compartir con mis seres queridos tradiciones significativas y comida exquisita. Otros momentos, cuando no podía estar cerca de mi familia o yo estaba pasando por un reto, mi alegría no surgía a menos que me lo propusiera. Tenía que hacer un esfuerzo y cultivarla en mi mente y corazón.

Mas durante esta temporada festiva, sin importar las circunstancias, cada uno de nosotros puede hacer el compromiso de crear una época navideña alegre y llena de paz.

Un modo de hacerlo es tomar tiempo para crear momentos felices cada día. Irónicamente, a veces, durante la temporada navideña nos sentimos presionados y fácilmente perdemos nuestro sentido de gozo. Entonces cuando tomamos tiempo para expresar y sentir gozo, mejoramos nuestro ambiente sintiéndonos inspirados y joviales. El gozo no es algo que ocurre, es parte de nuestra naturaleza espiritual. Si nos comprometemos a darnos gustos sencillos, avivaremos nuestro gozo.

También tenemos que tener presente el cuidar de nosotros, así sea con pasos pequeños. Yo lo hago leyendo el capítulo de un libro cada día o pasando ratos en la naturaleza. Por ejemplo, durante el invierno sentir el aire frío en mis mejillas o ver caer los graciosos copos de nieve me dan gran alegría.

Otra manera de cultivar el gozo es celebrar el bien ya presente en tu vida. Uno de los dones espirituales que todos tenemos es la habilidad de vivir agradecidamente. A veces, muchas cosas maravillosas ocurren a nuestro alrededor y se nos hace fácil sentir agradecimiento. Mas hay momentos cuando ver y celebrar lo bueno requiere cierto esfuerzo. Por ejemplo, tal vez estemos separados de nuestros seres queridos o hayan ciertos desafíos en nuestras vidas que hacen difícil el que sintamos gratitud. Sin importar las circunstancias, siempre hay algo por lo cual honestamente podemos dar gracias.

Cuando estamos dispuestos a apreciar a las situaciones familiares con ojos agradecidos, llegamos a sentir gratitud por lo que catalogamos como común, como el tener un hogar donde vivir o sentir el aroma de café cada mañana. Estamos presentes y acogemos todas las bendiciones a nuestro alrededor.

Que esta temporada festiva les brinde gozo, mucho más del que hayan experimentado antes. Disfruten sus vidas, cuídense más y ¡den gracias a Dios!

La Rev. Myra McFadden es la ministro encargada de “One Community Spiritual Center” en Kansas City, Missouri (www.ccunitykc.org).