Confiado

por la reverenda Linda Martella-Whitsett

 

Afirmación: Yo soy valiente y confiado. Yo vivo con audacia divina.


Cuando mi papá fue hospitalizado tras un derrame cerebral, por teléfono escuché en el tono de su voz que estaba asustado. Yo también estaba asustada. Mis pensamientos brincaban de imaginar su condición a imaginar su muerte, de tener a mi papá a perder a mi papá. Las lágrimas brotaron y mi voz se quebró.

Hice una pausa. En esa pausa, respiré centrada en mi poder, en el centro de mi garganta. De inmediato, me di cuenta de que mi intención principal en ese momento era ser de apoyo para mi papá en vez de enfocarme en mi propia experiencia. Aparté la atención de los pensamientos de temor y la redirigí hacia el poder que había practicado, el poder del autodominio.

El autodominio es una capacidad innata para guiar los pensamientos, las palabras y las acciones en armonía con el Ser Infinito. En esencia, el autodominio es un aspecto del poder espiritual que puede ser cultivado. Me puedo convertir en una persona diestra en la práctica de retirar mi atención de los pensamientos y emociones reactivas y redirigirla para responder con poder espiritual.

He escuchado este dicho, y me lo he dicho a mí misma: “¡No puedo confiar en mis propios pensamientos y sentimientos!” ¿Puedo recordar momentos en los que mi respuesta a un problema solamente empeoró la situación? ¿Me he arrepentido de las palabras que salieron de mi boca cuando fui provocada y de las decisiones que tomé por despecho? ¿Acaso no veo la contradicción de preocuparme obsesivamente por el bienestar de mis seres queridos al mismo tiempo que admito reconocer su identidad divina? Estas reacciones puramente humanas le sirven de inspiración a las series de comedia y a los docudramas, porque todos podemos identificarnos con ellas.

Pero he aquí el problema: El hecho de que dar un golpe primero cuando nos sentimos amenazados o intentar atacar cuando nos sentimos acosados sea una reacción común no lo convierte en la mejor práctica. Tampoco es espiritual callarnos la boca ante la injusticia, acobardarnos en la presencia de los acosadores o dar por hecho que nuestros seres queridos son solamente humanos.

¿Cómo podemos volvernos diestros en declarar: “Yo soy valiente y confiado. Vivo con audacia divina?”

La confianza depende del reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza. Es valiente, audaz y en muchas disciplinas se considera blasfemia el profesar la creencia en la no-dualidad o en la unidad. El estudio y la práctica de afirmar nuestra identidad divina es declarar que nuestra identidad es divina, y por lo tanto, no estamos encarcelados en un sentido del ser solamente humano.

El cofundador de Unity Charles Fillmore habló de que la conciencia es giratoria, lo que quiere decir que podemos escoger si nos relacionamos con la vida desde una perspectiva humana o divina. Podemos practicar, y volvernos expertos en, dirigir nuestras vidas desde nuestra conciencia divina o crística.

La confianza es un efecto de volvernos diestros en nuestras capacidades espirituales. Escoger una identidad divina se convierte en una práctica de momento a momento, a medida que estudiamos y aplicamos cada uno de los Doce Poderes.

En el poder de la Fe, la confianza es inspirada por un sentido de convicción y expectativa.

En el poder de la Fortaleza, La confianza crece cuando cultivamos la entereza manteniendo estable nuestro valor. 

En el poder de la Imaginación, la confianza crece cuando imaginamos y encarnamos las posibilidades.

En el poder de la Comprensión, la confianza crece con el reconocimiento de lo espiritual.

En el poder de la Voluntad, la confianza nace del compromiso.

En el poder del Entusiasmo, la confianza es inspirada por la devoción.

En el poder del Poder, la confianza surge con el autodominio.

En el poder del Amor, la confianza proviene de conocer la unidad.

En el poder de la Sabiduría, la confianza es fomentada por la intuición.

En el poder del Orden, la confianza crece a medida que me vuelvo diestro al hacer ajustes de momento a momento.

En el poder de la Eliminación, la confianza surge al borrar las creencias falsas.

En el poder de la Vida, la confianza surge en mi presencia.

La confianza crece a medida que nos atrevemos a imaginar la diferencia que marca nuestra presencia.

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Extracto del libro Divine Audacity: Dare to Be the Light of the World, por Linda Martella-Whitsett (Hampton Roads, 2015)

Con audacia divina, YO SOY la luz del mundo que brilla resplandeciente. En mi presencia, otros recuerdan su Identidad Divina. En mi presencia, otros sanan la ilusión de separación. En mi presencia, otros van con la frente en alto y se comportan de manera humana; despiertan de la autopena y la ofensa para reclamar sus capacidades espirituales. En mi presencia, otros perciben y actúan desde su bondad fundamental. En mi presencia, otros regresan a su hogar interior, al Ser que no es su personalidad si no su Identidad Divina.

No tienes que ser un superhéroe para expresar tu audacia divina. No tienes que ser una superestrella o un súper alguien. Solamente tienes que alinearte a tu naturaleza esencial, que es la bondad, o naturaleza divina, y seguir su dirección en todo. La audacia divina no se deja en reserva para usarse solamente en situaciones de vida o muerte o en asuntos particularmente religiosos. La audacia divina es relevante en los detalles de las situaciones que vivimos todos los días.