Cómo controlar tu vida II

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

El portero

Cuando hablamos de pensamientos e ideas en la mente, hablarnos específicamente de la fase subconsciente de la mente, el nivel de la mente que lleva a cabo automáticamente las órdenes que se le dan. ¿Quién o qué da esas órdenes a la mente subconsciente? Nosotros las damos con nuestro pensamiento consciente y dirigido.

Programamos nuestras mentes subconscientes con lo que aceptamos indisputablemente de la televisión, por ejemplo, y del mundo en general. “Ahora que tienes 35 años, tu sangre está cansada”.  "Si no usas este desodorante, no serás tan popular". "Estamos en una recesión; los tiempos están malos. La responsabilidad de la mente consciente y racional es decidir lo que acepta y retiene, y decidir en lo que se detiene a pensar —una responsabilidad inmensa.

Sin embargo, aquí tropezamos con un gran obstáculo porque a menudo invalidamos la responsabilidad de nuestras mentes conscientes. No retamos las ideas negativas, destructivas y erróneas y dejamos que nos avasallen. Es como si la mente consciente fuera un portero, o un filtro, ¡que abrimos a todo desecho que se presente sin hacer distinción! Todas las viejas creencias de la raza humana sobre la edad, las ideas falsas de que las guerras traen paz, la negatividad que prevalecen en todo nuestro alrededor por la gente que no conoce su poder destructivo… creencias como ésas se vierten en nosotros si no mantenemos nuestros filtros en su lugar apropiado.

Todo lo que la fase consciente de la mente permite entrar va directamente a la fase subconsciente de la mente. Si abrigamos y dejamos entrar ideas destructivas constante y persistentemente, ¿cómo pueden nuestras acciones ser constructivas? En el subconsciente es donde esta el poder. Todo lo que mantenemos allí consistente y persistentemente llega a expresarse en nuestras vidas.

Jesús comprendió cómo la fase subconsciente de la mente trabaja cuando enseñó que al orar hemos de creer que ya hemos recibido lo que deseamos. En la mente subconsciente es donde nuestras creencias y emociones verdaderas residen. Aunque Él enseñó la ley de acción mental hace más de dos mil años, la enseñanza de Jesús es eterna (como lo son todas Sus enseñanzas). Lo que dijo fue que la creencia es lo que crea la norma por la cual la mente subconsciente hace surgir la forma y estructura visibles. En otras palabras, lo que hemos mantenido consistente y persistentemente en la mente, de modo que se ha arraigado en ella y se le ha añadido una emoción, eso es lo que creamos.

Conocimiento transformativo

El poder de la mente subconsciente es un fenómeno que no podemos recalcar demasiado. Toda convicción, expectación y emoción profundamente arraigada va a ser traducida finalmente al mundo tangible. En este momento de nuestra comprensión humana, tal vez no reconozcamos completamente cómo este proceso funciona, pero sí sabemos que trabaja. Por ejemplo, a través del estudio de la psiconeuroinmunología, se ha documentado que los pensamientos y emociones fuertes se transforman directamente en hormonas y productos químicos en el cuerpo. Los pensamientos y las emociones no sólo determinan nuestra salud física, sino que establecen nuestra experiencia total de vida. Podemos emplear nuestros pensamientos para hacer cambios en nuestras vidas.

Esto es conocimiento transformativo, porque significa que si aceptas nuevas creencias, ideas y sentimientos sobre los asuntos, ellos no pueden menos que reflejarse en tu vida. Se te ha dado libre albedrío. Dios te ha dotado con la habilidad de Influir en la experiencia de tu vida. Tus pensamientos generan tales cambios.

¡Y eso es absolutamente sensacional!

Como imanes

¿Si  mis pensamientos y sentimientos crean mi mundo, ¿significa esto que he estado pensando en un 'choque de automóvil' antes de que tuviera tal accidente?" O, ¿quiere decir eso que he persistido pensando en el cáncer?" O, ¿podrían mis pensamientos y sentimientos causar la muerte de mi hijo?" La con testación a esas preguntas es "si" y "no". No, no atraemos necesariamente sucesos específicos a nuestras vidas aunque, sí,  pueden suceder con suficiente enfoque y concentración. Sin embargo, a través del poder de nuestro pensamiento, atraemos continuamente tipos de sucesos a nuestras vidas. En cierto sentido, nuestro pensamiento crea el cuadro. Los tipos de ideas y sentimientos a traen tipos de experiencias similares. De hecho, no solamente los atraemos, sino que los creamos.