Cómo cambiar tu vida

por Charles Roth

 

Algún día en algún lugar cada uno de nosotros llega al punto en que decimos: “¡basta con esta clase de vida!” Quiero cambiar. Tiene que haber mejor vida que la que estoy viviendo”. El enfoque espiritual contiene la respuesta. En el mundo de efectos, podemos vernos solamente como hormigas, computadoras u objetos para ser usados. Pero en el mundo interior, en el universo espiritual, somos individuos, somos puntos de expresión de un poder milagroso. Tú tienes sentido y propósito, porque eres parte de un espíritu completo.

Del mismo modo como hasta la parte más pequeña de tu cuerpo es importante para la función normal y perfecta de éste. Puedes empezar hoy, allí mismo donde te encuentras, con el conocimiento y entendimiento que actualmente tienes.

Retírate de todo

Toma tiempo para retirarte y sentarte en el silencio. Apártate de las distracciones que confunden tu conciencia y deja de enfocar tu atención en el universo —evita las distracciones de la televisión, los periódicos y libros (hasta de los libros de la Verdad).

Entonces, siéntate calladamente en meditación, gentilmente aleja de tu estado de conciencia todo pensamiento inquietante, bendícelo e invítalo a retirarse. Quizás esto se tome más que un par de minutos, ya que tu ego, orientado hacia las distracciones de lo externo, te dice: “¡Terminemos con esto ya! Has estado allí sentado suficiente tiempo, vamos ahora a hacer algo útil”.

Mas si tú estás determinado a cambiar la dirección de tu vida, permite que algo más profundo que tu ego esté a cargo. Este algo no puede ser descrito o titulado fácilmente, pero puede ser experimentado. Lo podemos llamar el súperego, el Cristo morador o el YO SOY en ti.

Vivir en el presente

La manera de llegar a sentirte emocionado, vigoroso y completamente vivo, es buscar y depender de tu ser interno, el cual está siempre vinculado a esa energía interna que llamamos Dios o el Reino de Dios. Esto no quiere decir que no hemos de jugar golf o boliche o disfrutar de las muchas maneras externas para la diversión y el descanso. El punto es que no necesitamos de estas cosas para ser felices. No somos esclavos de lo externo, somos almas libres.

He aquí dos sugerencias para empezar: primero, haz el esfuerzo real de meditar. Segundo, vive plenamente en el presente. Si te diriges a tu trabajo consciente de que la energía y la emoción surgen de una fuente en ti (la cual nos hace sentir llenos de entusiasmo por la vida), entonces realmente desearás pasar tiempo conociéndose más a fondo y sintiéndote cómodo en tu espacio interior.

Recuerda que muy dentro, en la profundidad del Ser, lo único que es incambiable en ti es tu sentido del Yo. El “Yo” del YO SOY. Piensa en una toma eléctrica en casa. Puedes conectar o desconectar un tostador, licuadora, lámpara o computadora. Del mismo modo, tú estás constantemente conectándote o desconectándote —por medio de tus pensamientos, anhelos y sentimientos— con un poder. Así que recuerda escoger bien.

Explorando el espacio interior

Una vez que hayas abordado el programa de exploración y descubrimiento interior—cuando lo hayas saboreado y experimentado, haciendo parte de ti mismo esa atmósfera de paz, maravilla y humildad— encontrarás un nuevo nivel de calidad en tu estado de conciencia. Te darás cuenta de que te emociona vivir plenamente en el presente. Esto ocurrirá no solamente en tus ratos de meditación, sino en todos los momentos y horas de tu vida.

Llénate completamente de la energía del poder de Dios que yace en ti. Tú puedes vivir una vida verdaderamente bella en el momento presente. Gradualmente, la luz del YO SOY se verterá a tu estado de conciencia derramándose por doquier como la luz del amanecer.

Gradualmente tú cambiarás. Tus costumbres cambiarán, tus valores cambiarán, tus circunstancias cambiarán y tu vida cambiará. Ya no dependerás, tan desesperada y totalmente, de otras personas o de condiciones externas para sentirte bien y seguro.

La paz es poder, porque del silencio nace el poder, y de la armonía interna florece la productividad. Descansa en esa tranquilidad interior.