Avivando la Fortaleza

fortaleza interior, encontrar fortaleza, el poder de la fortaleza, cómo mantener tu enfoque ante todo
por Rev. Margo Ford

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Tu fortaleza interna se expresa de muchas maneras, desde la perseverancia hasta pedir ayuda

Un regalo atesorado de mi congregación es un brazalete de plata que tiene inscrito un verso de Filipenses: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!”

La escritura acerca de la fortaleza es particularmente significativa para mí. Hace unos años, antes que me convirtiera en ministro, escogí a Andrés al azar y que simboliza fortaleza, como el apóstol que representaría en un discipulado de dos años en mi iglesia local.

Haber escogido a Andrés, me preguntaba en esa época, significaba que ¿tenía fortaleza o que necesitaba fortaleza?

“Ambas”, afirmó mi ministro.

Al revisar los eventos de mi vida, concluí que sí, he sido fuerte en muchas situaciones. Pero la fortaleza que necesitaría en los años siguientes no podía llegar a imaginarla.

La fortaleza es “la habilidad de sobrellevar, de mantener el rumbo, durar, ser persistente, perseverar y ser estable”, según Paul Hasselbeck y Cher Holt en Power Up, un libro acerca de los 12 Poderes.

Escuchar a un doctor decir: “Tienes cáncer de seno” es suficiente para abatir a cualquiera y yo no era la excepción. ¿Tendría yo suficiente fortaleza para sobrellevar esto?

Como estudiante de Unity, utilizar afirmaciones resonó en mí.

No decimos afirmaciones para hacer que algo suceda, sino para profundizar nuestra conciencia de lo que ya es Verdad acerca de nosotros como expresiones de Dios.

Así es que afirmé: “Descanso en el conocimiento de que Dios es mi fortaleza”.

Y descansé. No perdí ni una noche de sueño después del diagnóstico. “La salvación de ustedes depende de que mantengan la calma. Su fortaleza radica en mantener la calma y en confiar en mí” (Isaías 30:15).

Recuerda que la fortaleza no es algo que tienes, sino lo que eres como expresión de la presencia de Dios.

Fortaleza y confianza

Otro aspecto de la fortaleza, es su confiabilidad o como Charles Fillmore dice en Guarda una Cuaresma verdadera: “Es la fortaleza o poder de hacer, la capacidad para lograr”.

Usamos nuestra fortaleza espiritual para hacer lo que nos proponemos. Seguimos el curso que nos hemos trazado y la fortaleza espiritual nos permite llevarlo a cabo con claridad, enfoque, facilidad y gracia.

Al utilizar nuestro poder de la fortaleza para profundizar nuestra conciencia espiritual, decidimos enfocar nuestra atención y la energía de nuestro pensamiento en los resultados positivos: en nuestras vidas, en las vidas de los demás y en el mundo.

Una manera de afrontar los retos que requieren de fortaleza o valor es recordando las veces que hemos demostrado fortaleza en el pasado. ¿Qué has creído que no podías lograr y después te diste cuenta de que no solo tuviste la fortaleza para superarlo sino que creciste espiritualmente como resultado? Pensar en esas situaciones y escribir acerca de ellas puede ayudarte a apreciar más profundamente tu fortaleza.

Fortaleza en comunidad

Un niño estaba tratando fuertemente de levantar una piedra pesada. Su padre le dijo: “¿Estás utilizando toda tu fortaleza?”  “Sí, lo estoy”, dijo el niño impacientemente. “No”, respondió el padre, “No lo estás haciendo. No me has pedido que te ayude”.

Ser fuerte espiritualmente no significa hacerlo todo solos o que no necesitemos ayuda de los demás o que no nos beneficiemos del aliento de quienes están dispuestos a ayudar.

Al orar y meditar, especialmente este mes, recuerda utilizar tu poder de fortaleza. Visualízate lleno de la fortaleza ilimitada de Dios; siendo capaz de permanecer firme, valiente y ecuánime en el medio del caos —ser resiliente y flexible; persistente y determinado.

En tiempos difíciles, recuerda que sin importar la situación, Dios está presente siempre.

El identificar las situaciones que aumentan tu ansiedad, estrés o preocupaciones también puede ayudarte a permanecer enfocado. Trata, en lo posible, evitar o limitar exponerte a ellas.

Recuerda que la fortaleza no es algo que tú tienes, es lo que eres como expresión de la presencia de Dios. Considera usar afirmaciones de fortaleza frecuentemente, tales como “La presencia de Dios me guía y me da ánimo. Yo soy una expresión de la fortaleza y vitalidad de Dios”.

La presencia de Dios me guía y me da ánimo.

Expreso la fortaleza y vitalidad de Dios.

Tu poder de la fortaleza te guiará en cada decisión que debas tomar, ante cada reto que debas enfrentar, irradiando desde la presencia de Dios en ti”.



fortaleza interior, encontrar fortaleza, el poder de la fortaleza, cómo mantener tu enfoque ante todoRev. Margo Ford es ministra en el Centro Espiritual de Unity de Waco, Texas.