Aprende a recibir

por Rev. Tom Thorpe

 

La hija mayor de una familia que conozco disfrutaba llevar a sus hermanos menores de paseo. Con frecuencia, durante esas salidas los llevaba a su tienda de helados favorita. 

Uno de sus hermanitos usualmente negaba comerse un helado, hasta que ella prácticamente le imploraba que le permitiera comprarle uno. 

Eventualmente, ella se impacientó con el jueguito. Entonces, cuando volvió a llevarlos de paseo, ella le preguntó como acostumbraba hacerlo: “Vamos a la heladería, ¿quieres que te compre un helado?

“No… no quiero ningún helado hoy”, respondió el niño.

“Está bien”, dijo ella, y esta vez no insistió en comprarle uno. Ese fue el último día que él rechazó la oferta. Su hermanito aprendió una lección valiosa ese día. Una lección que yo también necesitaba aprender.

Hubo un tiempo en el que me di cuenta de que mi círculo de amor estaba incompleto debido a mi temor a ser vulnerable. Dicho temor hizo que construyera una muralla a mi alrededor, la cual bloqueaba el amor que pudiera haber recibido, de la misma manera cómo el niño del relato rehusaba el helado que le ofrecían. Eventualmente, me di cuenta de que al recibir amor estaba realmente dando un regalo a quienes querían compartir su amor conmigo. 

Todavía se me hace difícil recibir, mas hoy más que nunca digo “sí” o “gracias” a las ofertas de regalos o amabilidad que recibo. El resultado más que justifica mi esfuerzo. 

Sí, el estar abierto a recibir me hace vulnerable. Es posible que alguien tome ventaja de mi vulnerabilidad. Mas también es posible que al decir “sí” a un regalo o acto sencillo de bondad, esté ayudando a la persona que me lo ofrece a descubrir el gozo poderoso de dar.