Amor transcendente

por Bertha Sanchez

Crecí asistiendo a una escuela católica y, aunque siempre sentí una conexión profunda con Dios, hubo una época en la que hice a un lado toda práctica religiosa. Más tarde en mi vida, aprendí acerca de Unity, ya que mi madre, la Reverenda Carmen Fe Figueroa, está a cargo de Unity en Dominicana.

Mas no fue hasta el 2001 que decidí poner un fin a mi limbo espiritual y renovar mi relación con Dios. Luego de leer el libro del fundador de Unity, Charles Fillmore: Guarda una Cuaresma Verdadera, decidí comenzar a tomar clases para ser Maestra Licenciada Unity. Durante ese tiempo, aprendí que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana.

Entonces, el 11 de julio del 2004, recibí una llamada: mi hijo menor, Narayana, había muerto en un accidente automovilístico con sólo 26 años de edad. Nada puede prepararte para una pérdida de esta magnitud. No se supone que las madres vivamos más que nuestros hijos. Fue uno de los períodos más oscuros de mi vida. El dolor era indescriptible; mi corazón se sentía vacío y roto.

Siempre he mantenido una relación estrecha con mis tres hijos. La personalidad de Narayana era jovial y extrovertida. Tenía muchos amigos y el gran talento de saber escuchar, le encantaban los niños; servía y se daba incondicionalmente.  Mantuvo  una gran conexión y compromiso con todo en la vida, lo cual admiré. Por alguna razón que desconozco, él siempre supo que su tiempo en la tierra sería corto y frecuentemente compartió esa convicción conmigo.

Apenas habían pasado 18 meses desde la muerte de Narayana cuando, el 23 de enero del 2006, recibí otra llamada inimaginable: Govinda, mi hijo mayor de 28 años, había fallecido en otro accidente automovilístico.
Govinda era muy introvertido, mas vivió su vida con gran sentido de propósito y poseía grandes habilidades para el liderazgo. A través de su personalidad y sus interacciones con los demás, expresaba un aura de libertad y autoconfianza. Honrando su espíritu libre se mudó a Estados Unidos, y fue allí, mientras forjaba la vida que deseaba, que su tiempo en la tierra llegó a su fin.

¿Quién puede recuperarse de estas experiencias? ¿Cómo se supone que pueda continuar viviendo?

Decir que no ha sido fácil ni siquiera raspa la superficie de la experiencia. Te recuperas día a día, vives minuto a minuto —recordando que el amor es transcendente y que la vida es eterna. En vez de alimentar el dolor con porqués, determinas recordar y atesorar los momentos compartidos y dar gracias por ellos.

Unity ha fortalecido mi determinación para continuar con el propósito de mi vida; también he recibido el apoyo de familiares y amigos. Después de que mis dos hijos murieron, decidí honrarlos siendo un canal de amor. Decidí amar sin ataduras y sentido de separación: amar no porque exista un lazo de sangre sino porque escoges establecer un lazo de amor.

Esa determinación me llevó a trabajar con un grupo de jóvenes en Unity en Dominicana. Ellos me dieron la bienvenida con brazos y corazones abiertos; se convirtieron en mis hijos. Juntos hemos descubierto que el servicio sagrado da propósito a tu vida. Hoy en día somos un ministerio de jóvenes quienes abren el servicio dominical de Unity en Dominicana alabando a Dios con mensajes, música y danza. Mis 25 nuevos hijos dan gran gozo a mi vida.

Además de trabajar con el grupo de jóvenes,  tengo mi propio ministerio, “Unity: La Palabra Revelada”, mediante el cual comparto la gran filosofía de vida que Unity es.

En retrospectiva, puedo ver que mis dos hijos eran almas gemelas con vidas entretejidas. Creo que Govinda y Narayana son mis más grandes maestros, me han enseñado que el amor lo transciende todo.

Bertha Sánchez es una Maestra Licenciada Unity. Además de estar a cargo del Grupo de Alabanza de Unity en Dominicana, es líder del ministerio “Unity: La Palabra Revelada”, una iglesia Unity en expansión.