Al que cree todo le es posible I

Al que cree todo le es posible I
Eric Butterworth

“Al que cree todo le es posible" (Mr. 9:23). Esta es una promesa formidable con implicaciones trascendentes. Sin embargo, ¿qué significa creer? La fe no es una constante. Quiere decir diferentes cosas para diferente gente. Desde luego la fe es un poder mental fundamental que es básico para la realización de prosperidad. Pero debemos tener una conciencia clara del proceso de la fe y cómo ponerla a funcionar para nosotros.

Cuando Jesús dijo "al que cree", se presume normalmente que quiso decir la persona que cree en Dios. La religión de muchas personas consiste sencillamente en una declaración de "yo creo en Dios", aunque raramente se ocupan de preguntarse lo que significa Dios para ellos. Sydney Harris, el columnista sindicado, dijo: "Mi padre no creyó en Dios, pero Dios creyó en mi padre".

Muchos de sus lectores se ofendieron. El quiso decir que su padre no era religioso en un sentido formal, pero creía en la vida. Era una buena persona que vivía con fe y amor. Dios no es una superpersona "allá fuera" a quien oramos e imploramos favores. Dios es un proceso de vida por el cual vivimos. Emerson sugiere que cuando rompes con el Dios tradicional y terminas con el Dios del intelecto, ese Dios te inspirará con la Presencia. No hay modo de poder empezar a comprender realmente la "economía espiritual" o hacerla trabajar en tu vida hasta que estés libre del sentido de Dios "allá arriba" y estés inspirado con la conciencia de la Presencia. Dios no es el Hombre Grandioso de los cielos, un gran llevador de cuentas y pagador de la substancia divina.

Dios es la trascendente totalidad de las cosas de la cual eres una parte individualizada.

Todo el Universo de substancia innata está centrado en ti. No hay nada que puedas hacer para añadir a esto o para quitarle. y esta centralidad, por lo que a Dios se refiere, es la misma en toda persona. Esto nos lleva a la inevitable conclusión, chocante al pensamiento, de que el Universo no estaba más centrado en Jesús que lo que está en ti. Desde luego, esto no explica la diferencia bastante obvia. Jesús, en Su conciencia disciplinada, estaba centrado en la Fuente mientras que nosotros estamos centrados usualmente en varios niveles de limitación. Sin embargo, Jesús dijo claramente que puedes hacer todo lo que El hizo si puedes creer, si puedes centrarte en el fluir creativo, como El estaba tan centrado siempre.

Esto sugiere una definición excelente de la palabra fe: conciencia centrada en la Fuente universal. Las enseñanzasy maestros religiosos nos han condicionado a pensar en la fe corno un catalizador mágico que hace a Dios trabajar para nosotros. De ningún modo la fe hace a Dios trabajar ni ella libera alguna clase de poder milagroso. La fe simplemente se armoniza con el fluir divino que siempre ha estado presente y lo activa.

Si tienes un reóstato en el conmutador de la luz de tu comedor, o si recuerdas el bajar de intensidad de las luces en un teatro, tienes un buen ejemplo de cómo trabaja el fluir divino. Cuando subes el reóstato, obtienes más luz, cuando lo bajas, la energía que fluye a través de la bombilla es reducido, lo que resulta en menos luz. No hay milagro envuelto cuando el cuarto de repente se inunda de luz. La energía está presente todo el tiempo, ya esté el reóstato alto o bajo. Un reóstato que has bajado es corno una conciencia de carencia que restringe el fluir de substancia. Un reóstato que has subido es corno "centrar la fe" que abre el camino para una experiencia de afluencia.

Tal vez esto sea una simplificación exagerada, pero puede ayudarte a comprender el principio y el proceso envueltos. Los maestros y escritores demasiado apasionados hablan de la "magia de creer" y de las "obras milagrosas de la fe". Se comprende. Ellos se emocionan sobre el papel que desempeña la fe en la demostración de prosperidad. Sin embargo, debernos enfatizar de nuevo: la fe trata con la ley, no con el capricho. Pensar en magia y milagros puede llevarte a conclusiones erróneas y tener que vértelas con alguna vuelta fortuita de la rueda de la fortuna. La substancia de Dios es un recurso creativo que siempre está presente y debe fluir cuando creas las condiciones que hacen inevitable el resultado.

No pierdas de vista este discernimiento vital. La fe no es un vago proceso de creer en algo, muy parecido a un credo aprendido a fuerza de repetir "creo en Dios". La fe es, más bien, el acto positivo de prender algo. El poder ya está en tu interior, porque eres el poder que se proyecta a la visibilidad como tú. A ver, decir que tienes fe en algo, aun fe en Dios "allá fuera", sugiere esforzarte y suplicar, tocar un botón mágico que de ninguna manera se relaciona con tu perfección. Lo ideal no es "creer en", sino "creer desde" la presencia de Dios. Empiezas con la suposición de la Presencia en la que vives y tienes tu ser. Tu fe es una actividad que parte de esta base. Es una actitud creyente que se hace real y creativa a causa de tu armonización con el fluir creativo.

Puedes hacer la pregunta: "¿Crees realmente que la fe puede cambiar las cosas?" Hay un proceso cambiante, como la luz que entra en una habitación cuando descorres las cortinas. Sin embargo, la fe no cambia la naturaleza de la realidad así como el descorrer de cortinas no cambia la naturaleza de la luz. La fe se armoniza con la realidad y libera el "esplendor encerrado". Cuando oras por prosperidad, tu fe no crea mágicamentebolsas llenas de oro a tus pies.

Este no es el modode la ley divina. En realidad, tu fe ya ha estado envueltaen tu condición, como sucede con el reóstato que se habajado. Tú puedes haber estado creyendo en carencia, yasí has tenido carencia. A medida que vuelves a centrar tupensamiento en la conciencia de abundancia, subes elreóstato, por decirlo así, y te sincronizas más con el procesode la substancia eterna, que luego fluye en tu experienciade maneras perfectamente naturales: aumentos de salario, mayores ganancias en inversiones, y otras mejoras.

La abundancia es realidad siempre presente. Esta Verdad fundamental es la base sobre la cual todos los programas de prosperidad deben ser establecidos. La escasez financiera de cualquier clase puede compararse al mundo plano. Ella es donde estás en conciencia. Pero hay abundancia para ti ahí mismo donde estás, así como hay un mundo redondo dentro del mundo plano, o sea, el mundo redondo simplemente trasciende el mundo plano. Esto es lo que "trascendental" quiere decir. No hablamos sobre dos mundos diferentes, sino sobre dos maneras en que percibes un solo mundo y te apropias de él –el mundo en el cual tienes carencia, desempleo y penas, y el mundo de la substancia ilimitada y siempre presente. Si has estado creyendo en oscuridad, las cortinas están bien cerradas y has estado experimentando oscuridad en tu habitación. Al volver a centrar tu conciencia en la fe positiva, abres la ventana a la luz de la Verdad y es como Isaías sugiere: "He aquí que mi siervo será prosperado, será ...exaltado, será puesto muy en alto" (Is. 52:13).

La enfermedad más diseminada de nuestro tiempo bien pudiera ser la "no pueditis", la cual muchos de nosotros contraemos en los primeros años de la vida de parte de nuestros ascendientes. La sociedad ha compuesto una canción sobre ella que no tiene ni ton ni son, pero que podemos oír por todas partes:

No puedo porque soy pobre.

No puedo porque estoy enfermo.

No puedo porque no tengo la habilidad.

No puedo porque no hay oportunidad.

No puedo porque estoy demasiado viejo.

No puedo ... No puedo ... No puedo.

Pocas personas sólo usan una pequeña parte del tremendo poder de Dios en ellas. Puedes alterar la norma de machacar en la misma vieja tonada "no puedo". En realidad, no puede haber progreso en la realización de prosperidad hasta que lo hagas. Requiere saber, saber realmente, que eres un ser espiritual y vives en un Universo espiritual ilimitado, dotado de todo el fluir de energía potencial del Universo. En la mayoría de los casos, el problema es la imperfecta evaluación de sí mismo. Por ejemplo, tal vez digas: "Soy una persona promedio". Esto lleva a la aceptación subconsciente de la "sabiduría del mundo" que proclama: "La probabilidad de éxito para la persona promedio en esta empresa es alrededor de una en siete". Pero, ¿por qué ser una persona promedio?

Todos los grandes logros en la historia han sido hechos por individuos fuertes que rehusaron consultar las estadísticas o escuchar a aquellos que podían probar convincentemente que lo que ellos querían hacer, y de hecho por último lo hicieron, era completamente imposible. Deja ir el "no puedo" y empieza a identificarte como la empresa viviente de Dios. No eres una persona promedio. Tú eres tú, una individualización única del proceso creativo universal.

Declara para ti mismo: ¡Yo puedo, porque YO SOY! Desde luego, vives en un mundo de cambios y de vezen cuando puedes tener necesidades urgentes. El discernimiento de la Verdad no debe causarte que rehúses admitir tenerlos. Lo importante es que una necesidad no tiene limitaciones inherentes. Sólo hay pensamientos restrictivos sobre ella. Si los Alpes hubieran parecido tan formidables para Napoleón como lo fueron para sus consejeros, él nunca hubiera intentado cruzarlos en pleno invierno. Pero mostró el enfoque de su conciencia al decir: "¡No habrá Alpes!" No negaba su existencia, solamente negaba que eran intransitables.

Tal vez digas de alguna dificultad agobiante: "¡No hay manera de salir de esta dificultad!" Y quizás no haya manera alguna para el sentido humano. De nuevo, todas las cosas son posibles para Dios y para ti en la conciencia de Dios. Los Napoleones de la ciencia, industria y tecnología del espacio han enfrentado "Alpes" de obstáculos insuperables al dar a entender "¡no habrá Alpes!" Y así puedes hacerlo tú.