Admitir nuestra ineficacia personal o no admitirla

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

Un día una abeja entró volando a nuestro auto mientras nos detuvimos en una luz de tráfico. Tratamos todo lo que pudimos para sacarla por una ventana abierta, pero insistió en zumbar ciegamente contra el parabrisas.

Cuando llegamos a casa, tratamos de sacarla otra vez. mas esto sólo hizo que zumbara coléricamente contra la ventanilla trasera. Una y otra vez, tratamos de guiarla afuera, pero nos eludía. Temerosos de lastimar la abeja si continuábamos tratando, dejamos el carro en la entrada con las ventanas abiertas próximo a nuestra buganvilla en flor, con la esperanza que ésta sedujera a la abeja hacia su libertad. Mas, ¡qué lastima!, la mañana siguiente encontramos la pequeña criatura muerta en el asiento de atrás, exhausta mortalmente debido a sus esfuerzos desesperados.

La pobre abeja estaba tan segura que tenía la contestación a su dilema: "Seguiré haciendo lo que estoy haciendo. pero con más energía", y, por lo tanto, zumbaba con mayor y mayor intensidad contra la ventana. Creía obstinadamente que podía resolver su problema, cuando la verdad era que su forma de actuar no resolvía nada.

Tal vez parezca tonto cuando es aplicado a un insecto. mas todo lo que la abeja tenía que hacer para llegar a las flores era admitir su incapacidad personal. Su forma de actuar la incapacitaba para recibir la contestación. "Admito ineficacia personal para salir de aquí", la hubiera llevado a su salvación porque con esa comprensión hubiera cesado la lucha inútil. En ese momento, la hubiéramos podido sacar suavemente de su apuro y llevarla a la dulzura de la libertad. 

No pudimos menos que identificarnos un poco con la abeja. ¿Cuántas veces tratamos de resolver un problema en su nivel, aun cuando podemos ver que nuestra manera no conduce a nada? ¿Cuántas veces buscamos una solución desde la perspectiva humana cuando nuestros esfuerzos humanos fueron los que nos llevaron al problema en primer lugar? Es más bien revelador darnos cuenta que, no importa el problema que enfrentemos, ¡nuestros mejores pensamientos fueron los que nos llevaron a él! ¡Es también revelador comprender que nuestros mejores pensamientos nos mantienen en él!

Anhelando algo más

Estás en La Búsqueda porque quieres mejorar tu vida, deseas ayuda para tratar todos los asuntos que enfrentas. Si tu vida fuera absolutamente perfecta, no

estarías dispuesto a hacer todo lo que La Búsqueda acarrea. Mas aquí estás, ejerciendo esfuerzo, porque algo no te satisface. Anhelas más.

¿Se te hace difícil controlar una persona o una circunstancia en tu vida? ¿Necesitas curación risica o la curación de una relación, o prosperidad, o una mejor autoimagen o, aún más, una conciencia de tu espiritualidad?

A menudo buscamos secretos para los cambios, de modo que podamos seguir viviendo de la misma manera que antes, pero con menos dolor. Esto es un gran escollo. Estemos alerta a eso. Creemos que podemos continuar haciendo exactamente lo que hemos hecho siempre, pero de algún modo obtener resultados diferentes. Sin embargo, el secreto es que los cambios hechos únicamente en tu mundo externo no te harán feliz. No puedes dominar lo que está fuera. No puedes imponer tu voluntad en algo allá fuera.

Hablando de eso, ¿ podrías jamás controlar algo? ¿Puedes dominar a tu perro o tu gato? ¿Quién controla a quien? Y ¿qué te parece si tienes un periquito? ¿Quién limpia su jaula? ¿Tú o él? O ¿qué hay en cuanto a tus hijos? ¿Puedes realmente controlarlos? ¿Podrías hacerlo jamás, aun cuando eran infantes? ¿Quién cambiaba los pañales? Y tú, ¿puedes dominar siempre lo que comes o tomas o fumas? ¿Puedes controlar siempre tu carácter? ¿Puedes responder siempre a otros positivamente? ¿Puedes cambiar la incómoda situación en qué ahora podrías estar envuelto?

¿Puedes cambiar la persona que te molesta? ¿Puedes cambiar la necesidad de curación que tienes ahora? No, no puedes hacer ninguna de esas cosas.

Todo eso es lo que la mayoría de la gente llamaría "malas noticias”. Simplemente no puedes producir cambios permanentes en algo "ahí afuera".

Las malas noticias son buenas noticias

Pero las "malas noticias" son realmente ¡buenas noticias! Si el dominio de tu mundo externo fuera el único modo de ser feliz, ¡te agotarías completamente tratando de serlo! Imagina estar a cargo de las acciones y reacciones de todo el mundo. Imagina tratar de controlar y modificar los fenómenos naturales como tener que detener la lluvia para tu Jira y luego empezarla para regar tu jardín. Dirigir el mundo es un trabajo incesante, y los requisitos para él son imposibles de llenar para los humanos. En vez de esto. ¡Dios está a cargo! En Su infinita sabiduría, ningún ser humano es nombrado para ello. ¡Qué alivio! El hecho de que no podemos dominar nuestro mundo externo no es mala noticia en absoluto. Es una noticia fabulosamente buena.

Hay aún mejores noticias. Tu mundo externo no tiene que cambiar para que te sientas bien. Hay algo que puedes controlar después de todo, algo que solamente tú puedes dominar, y es tu mente, tus pensamientos y sentimientos. Tienes el poder de elegir, no importa lo que suceda a tu alrededor. El secreto estriba en cambiar tu mundo interno, en cambiarte a ti mismo. Cuando cambias '"dentro", todo lo que sucede "fuera" no importa.

Los investigadores científicos en una campana de buzo pueden bajar cientos de pies en el océano (profundidades que los mataría normalmente) y sobrevivir. Sin embargo, su única inquietud es el ambiente inmediato, la campana de buzo. La helada temperatura del agua, la presión enorme, los peces predatorios, todos esos elementos no son solamente incontrolables, sino que no tienen importancia. Lo mismo sucede con los astronautas en sus trajes espaciales. El ambiente alrededor de ellos no les importa, siempre y cuando el ambiente dentro del traje espacial los sostenga.

Cuando regulas tu mundo interno (tus pensamientos y sentimientos), tu mundo externo no tiene que cambiar. Lo que te sucede a ti no es importante.

Lo único que importa es lo que sucede a través de ti.

Una admisión humana

La paz interna es una necesidad vital. Todos deseamos sentir esa corriente de tranquilidad abarcadora levantándonos sobre todo desorden y lucha. La paz interna comienza cuando reconocemos nuestra incapacidad personal. No hay peros que valgan. "Admito ineficacia personal para mejorar mi vida". Al realzar la palabra personal, admites que tu yo personal (tu personalidad, inteligencia, conocimiento, fortaleza, valor, ideas, en otras palabras, tus recursos humanos) no son suficientes para resolver el problema o los problemas que enfrentas. En el nivel humano, el problema triunfa. En el nivel humano eres impotente para hacer que tu vida sea victoriosa.

Requiere valor retractarnos y admitir: "No puedo hacerlo. Necesito ayuda". Algunas veces se nos hace muy difícil decir esas palabras. Sin embargo, son verdaderas, porque si tus recursos humanos fueran suficientes ya hubieses superado el reto que afrontas.

Eso no quiere decir que la parte humana en ti sea indigna y despreciable. Definitivamente, ese no es el caso. Debes aceptar la parte humana en ti. Debes honrar su existencia, pero a la vez,  debes darte cuenta de que solamente tu humanidad no es suficiente para llevarte al nivel superior de vida que buscas. Para esto es necesario ir a otro nivel.

Todos lo hacemos

Antes de empezar a sentirte consciente de ti mismo o culpable acerca de tus "limitaciones", recuerda que todos admitimos incapacidad personal casi todos los días.

Si tu automóvil no arranca, y llamas a un mecánico, ¿acaso no estás admitiendo impotencia personal? De hecho, no es hasta que admites ineficacia personal que puedes comenzar a resolver el problema. Si el auto no arranca, ¿qué consigues con levantar el capó y mirar fijamente el motor? Es únicamente cuando te das cuenta de que tus recursos (en este caso, tu conocimiento de motores de automóviles, tus destrezas mecánicas, la accesibilidad de las herramientas apropiadas, y así sucesivamente) no son suficientes para poner el auto en marcha, que la solución está en camino. En efecto dices: "Admito ineficacia personal para hacer que mi carro arranque". En este caso, admitir impotencia personal es relativamente fácil.

Piensa en el momento en que el desagüe de tu fregadero está obstruido. Después de sudar mucho con una bomba destapacaños sin obtener resultados, ¿no era obvio que tenías que llamar por teléfono a un plomero? Pero antes de hacerlo, tuviste que admitir tu ineficacia personal para resolver el problema. No lo dijiste en voz alta ni tal vez pensaste en eso, mas llegaste a la conclusión de que tu esfuerzo personal para arreglar el desagüe era inútil o nunca hubieras hecho la llamada.

La electricidad a menudo falla en nuestros hogares durante una tormenta severa. Después de examinar el interruptor automático y encontrar que nada se ha fundido. debemos admitir nuestra ineficacia personal. Sólo entonces buscaremos la ayuda de la compañía eléctrica para que la corriente pueda fluir de nuevo.

Dejar ir y dejar a Dios actuar

Cuando admitimos nuestra incapacidad personal, cesamos de luchar. Esto nos libera de una obsesión con otra persona o lugar o circunstancia y nos permite ser humanos y aceptar nuestra humanidad en vez de luchar con ella o acudir a ella para la solución final. Cuando hacemos esto, nos sentimos bien con nuestras vidas porque una gran carga ha sido levantada de nuestros hombros. No tenemos que trabajar solos. Los asuntos no tienen que estar completamente en nuestras manos. Somos personalmente ineficaces. Entonces es cuando empezamos a encontrar el poder verdadero y, con él, la solución.

Para encontrar ayuda para hacer cambios significantes y perdurables, es preciso dejar a Dios hacerse cargo de tu vida. "Deja ir y deja a Dios actuar”.  Pero primero deja ir. La liberación es absolutamente esencial si deseas traer orden a todo caos en tu mundo. Admitir que eres personalmente ineficaz, que no puedes controlar a otra gente, que no puedes cambiar las circunstancias, te permite dejar la lucha con el problema y continuar viviendo con la solución.

“Admito ineficacia personal para mejorar mi vida". Cuando dices eso con sinceridad. la vida cambiará, porque este primer paso es un salto gigante hacia la superación de toda dificultad personal que puedas tener. Esa admisión te librará del problema y te llevará a la solución, porque tan pronto como te das cuenta que eres humanamente inútil, empezarás a acudir al lugar donde está realmente el poder, y el Poder es Dios.