Acoger los cambios

por Érica Jo Andrews

 

Los cambios son parte constante de nuestras vidas. Vivimos en un mundo de cambio y crecimiento continuo, un mundo de nueva información, nuevas ideas y nueva tecnología. Todos los días se nos ofrece la oportunidad de experimentar cambios, aprender de ellos y crecer mediante ellos.

Cuando piensas en cambios y cómo te afectan, ¿qué sientes? ¿Sientes tranquilidad o inquietud? ¿Sientes entusiasmo o temor? Tus reacciones a los cambios pueden afectarte en varios niveles. Una actitud positiva es siempre provechosa, pero ¿cómo podemos lograrla? ¿Cómo conservamos paz y aplomo en medio de un reto?

Una de las mejores maneras es la oración. Los momentos de sosiego con Dios nos calman y nos aseguran que no estamos solos. Esta seguridad llena nuestras mentes y corazones de paz y nos capacita para concentrar nuestra atención en el aspecto positivo de los cambios ante nosotros. Al saber que Dios está con nosotros podemos proseguir con fe y esperar el bien.

Hay muchas oraciones que podemos utilizar en nuestros momentos con Dios. Una que muchos conocemos es “La oración de serenidad”, la cual es muy confortante. Cuando pasamos por un cambio en nuestras vidas, podemos detenernos por un instante y repetir con tranquilidad y quietud estas palabras:

Dios, danos gracia para aceptar con serenidad las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar las cosas que deben ser cambiadas y la sabiduría para distinguir las unas de las otras.

Esa oración puede ayudarte a ver los cambios con una perspectiva positiva y espiritual, porque ella es un recordatorio tierno de que acudas a Dios.

Al orar, piensa primero en la gracia de Dios. Con Su gracia, puedes enfrentar todo cambio con paz y aplomo, porque eres un cauce abierto y activo de amor divino. Cuando sientes la gracia de Dios en tu vida, obtienes gran paz y sabes que todo está en orden divino y que tu vida y las vidas de aquellos por quienes oras siguen un plan divino.

Puedes entonces dirigir tus pensamientos a la idea de aceptación. Aceptar es recibir voluntariamente. Con Dios, puedes aceptar los cambios libre, fácil y fielmente. Dios te capacita para aceptar las situaciones que te llegan y sus resultados, porque Dios es tu proveedor y guía.

Sientes verdadera serenidad y paz cuando acudes a Dios con fe. A medida que dejas ir y confías en Dios, la serenidad llena tu mente y cuerpo. Con Dios, adquieres un nuevo sentido de serenidad y calma, a pesar de la situación que enfrentes.

Dios es la fuente de tu valor. La valentía mora en lo profundo de ti, esa parte de ti que es divina, que sabe que eres un ser espiritual fuerte y capaz. Con ese valor eres capaz de hacer todo lo que se requiere de ti. Si necesitas cambiar tus pensamientos, actitudes 0 acciones, puedes hacerlo con renovado valor y fortaleza, sabiendo que Dios te acompaña y ayuda.

Dios es, también, tu sabiduría. Por medio de Su sabiduría omnisciente, eres capaz de hacer lo que necesitas hacer en tiempos de cambio. Confías en que Dios te ayuda en cualquier situaci6n de la vida al guiar tus pensamientos y acciones. Con Dios tienes la sabiduría de saber que hacer, comprender tu propósito y discernir la contestación correcta que manifiestan los cambios correctos en tu vida.

Al pensar en los cambios que enfrentas en tu vida ahora mismo, ten la seguridad de que Dios está contigo. Según oras, profundizas tu relación con Dios, tu fuente de serenidad y sabiduría, tu inspiración para aceptar de buena gana cualquier cambio.

La gracia de Dios te abraza ahora. Dios te guía suavemente en los cambios que enfrentas. Con Su gracia viene la seguridad de que todo está bien en tu mundo.

En tu unidad con Dios y mientras aceptas los cambios en tu vida con una fe firme, un espíritu valeroso y un corazón alegre, la serenidad llenará tu alma.

Por medio de Tu gracia, Dios, mi alma se llena de paz, y tengo la seguridad de que todo está bien en mí y en mi mundo.