¡Libera!

por Mary Kupferle

 

¿Has estado orando por un ser querido o un amigo y sientes que tus oraciones no fueron las adecuadas? ¿Estás preocupado por una condición o situación en tu hogar, tu negocio o tus asuntos? ¿Estás aferrado a la idea de cómo las cosas deben hacerse? Entonces ¡libéralo! ¡Suéltalo! ¡Deja ir y deja a Dios actuar!

La oración de liberación es una de las oraciones más efectivas. Ella ayuda a soltar opresiones y tensiones. La oración de liberación nos recuerda que Dios es el “hacedor”, no nosotros. La oración de liberación ayuda a que seamos canales abiertos, receptivos y obedientes a través de los cuales Dios puede actuar.

No dejes de hacer aquello que ayude a otra persona. Mas no ates a esa persona a lo que quieres para ella. Simple, tranquila y fácilmente libera a esa persona y su bienestar al amor del Padre. Afirma: Te libero. Te suelto. Dejo ir y dejo a Dios actuar. Dios hace Su perfecta voluntad en ti.

Cuando liberas a otras personas no significa que te preocupas menos por ellos, por el contrario, demuestras lo importante que son para ti. Mediante este acto de liberación los pones al cuidado de Aquel que es toda sabiduría, todo amor, todo poder y todo bien.

Jesús a menudo decía una oración parecida a la oración de liberación. En el jardín del Getsemaní Él oró para liberar, soltar, dejar ir y dejar a Dios actuar. Él llegó a un punto de total y completa liberación de Sus seres queridos y amigos, de las situaciones y circunstancias, de sus propios deseos personales. La oración de Jesús fue una de perfecta y completa liberación; la cual culminó en la gloria de la Resurrección.

En vida todos nosotros experimentamos nuestro Getsemaní, momentos de duda, temor y prueba. Gracias a la oración de liberación, también experimentamos resurrección de fe, valor y orden.  Logramos esta resurrección cuando llegamos realmente comprendemos las palabras: Te libero, suelto, y dejo ir y dejo a Dios actuar. Tal oración consigue mucho más para nosotros. Nos libera de dudas y nos ayuda a ser resucitados por medio de la fe. Nos libera de lazos personales y nos lleva a un conocimiento amplio de la vida. Dicha oración nos libra de ataduras y limitaciones para aceptar las bondad de Dios.

Cualquiera que sea tu deseo, meta o anhelo en este momento, recurre a la oración de liberación: Libera, suelta, deja ir y deja a Dios actuar. Tu anhelo será cumplido ya que Dios ha implantado Su concepto del bien en tu corazón. Cuando dejes de poner restricciones personales a tus deseos, cuando desistas de dudas y ansiedades y se las entregues al Padre, entonces Su obra perfecta podrá ser realizada a través de ti y para ti.

Sosiégate mental, física y emocionalmente. Di para ti mismo: Libero, suelto, dejo ir y dejo a Dios actuar. No sientas temor al dejar ir. Nada se puede perder a través de la liberación espiritual. Por el contrario, tu bien fluirá con mayor libertad y amplitud.