¡De repente es primavera!

Flowers
por Eric Butterworth

 

Después de un largo invierno, es grato observar el hermoso despliegue de la primavera. Por bosques y praderas, granjas y jardines, la primavera toca la tierra con una mano tierna y le da calor con su dulce aliento. 

Hay evidencia de nueva vida por doquier: el color ha regresado, el pulso de la gente y de la naturaleza es más fuerte y, por todas partes, hombres y mujeres se dedican a sus tareas con corazones alegres.

Walt Whitman habla de la primavera que siempre regresa. Creo que él no se refiere al ciclo anual de las estaciones primavera, verano, otoño, invierno, sino más bien a la evolución eterna de todo lo creado —la constancia del crecimiento y la renovación. ¿Podría acaso ser que la verdadera estación de renacimiento es el otoño, porque detrás de cada hoja que cae yace una nueva? En realidad, el árbol nunca deja de echar retoños.

Cuando un hombre ciego demuestra un gran sentido de tacto, no ha recibido este  sentido agudo para compensar por lo perdido. Este sentido ha estado allí mucho antes de que él tuviera necesidad de usarlo. Dicho sentido está presente en toda persona. Los biólogos dicen que, de todos los sentidos, éste es el más antiguo. 

Decimos que los grandes músicos y artistas tienen dones especiales, como si hubiesen sido dados solamente a ellos en bandeja de plata. Ciertamente, puede que tengan talentos únicos. Pero el desarrollo magistral de cada talento requiere reconocimiento, disciplina y práctica, práctica, práctica. De vez en cuando, un crítico anuncia el descubrimiento de un nuevo genio en el campo de las artes. Mas, probablemente, antes de que esta persona fuera un genio, fue un aprendiz. Aún más, lo que el genio realmente demuestra es la tenacidad del ser humano y lo que éste puede lograr. Un Shakespeare o un Beethoven ennoblecen al todo, demostrando el potencial de la raza humana.

Todo lo que puedes ser lo eres hoy. No puedes convertirte en un ser espiritual o una creación de Dios, porque siempre lo has sido; nunca has sido otra cosa. Puedes cerrar la puerta a tu herencia así como la persona quien ve y oye cierra la puerta a su maravilloso sentido del tacto. Pero este cerrar de puerta no significa que ya no tiene ese sentido. Jesús urgió a la gente a despertar sus capacidades cuando dijo: ¿Tienen ojos, pero no ven? ¿Tienen oídos, pero no oyen? ¿Acaso ya no se acuerdan? (Marcos 8:18).

Claro que pasamos por tiempos de siembra y de siega de acuerdo a las estaciones de la Tierra. Pero dentro de la semilla de cada manzana yacen un árbol, nuevos capu-
llos ¡e inclusive más semillas! Naturalmente, no esperamos que la manzana surja antes del capullo, mas sabemos con seguridad que ambos se encuentran en la diminuta semilla, la cual sólo tiene que “abrir su puerta”. Tu herencia divina no es algo que tienes que lograr, más bien es un desarrollo y crecimiento que has de despertar y liberar. Y de esto en realidad es de lo que se trata la Pascua de Resurrección. La primavera no es una estación fija en el calendario. Es la puerta abierta hacia la herencia de la Tierra, es el “sí” perdurable a la vida trascendente. 

Deseamos que en este año la primavera obre maravillas en tu vida, abriendo puertas y ventanas hacia nuevas percepciones y experiencias. Que disfrutes de una conciencia mayor de la vida que despierta y es liberada progresivamente. ¡Y que así como la prima-vera surge en tu jardín, que la Pascua de Resurrección se manifieste en tu vida!

Eric Butterwoth fue autor de cientos de artículos y numerosos libros de gran éxito, tales como: Economía espiritual, Descubre tu poder interno, En el fluir de la vida y muchos más. Como ministro Unity, sirvió en Nueva York, donde ofreció servicios en el Avery Fisher Hall del Lincoln Center por más de 35 años.