¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!
Jeanne Allen

Artículo de La Palabra Diaria

La Pascua de Resurrección trae nuevamente el mensaje glorioso del Cristo resucitado, un mensaje de vida eterna, un mensaje de victoria y triunfo. El Cristo ha resucitado con poder y majestad y proclama la verdad: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.

La noche larga y oscura ha pasado. Las decepciones de la noche desaparecieron. Los temores y los murmullos de la noche se acabaron. Todo se ha transformado en el resplandor de este nuevo día.

Recibimos la seguridad reconfortante y trascendental: “Estoy siempre contigo”. La verdad de que nunca estamos solos reemplaza el dolor y la tristeza, ese amor es nuestro vínculo eterno con Dios y con nuestros seres queridos.

Nuestros pensamientos se iluminan ofreciéndonos nuevos rayos de discernimiento e inspiración. Las puertas al éxito y a la felicidad se abren ante nosotros y llenos del valor y la confianza del Cristo resucitado, entramos sin temor o vacilación.

Somos rejuvenecidos y vivificados. El mensaje del Cristo resucitado resuena en nosotros: “Porque vivo, tu también vivirás”. Damos expresión, fortaleza y energía a la vida nueva.

Contemplamos al Cristo resucitado en los demás. Somos personas nuevas en Cristo, amigables, seguras y cooperadoras, a gusto con nosotras mismas y con quienes nos rodean.

¡Cristo ha resucitado! ¿Puede acaso haber una verdad más poderosa y comprensiva por conocer? Aceptamos esta verdad ahora. Nos elevamos en conciencia y todo lo que está en nosotros se une al coro poderoso de vida nueva y posibilidad que resuena ahora por todo el mundo:

“¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!”